DAVE reconoció como «Dirigente del Mes» a Claudio Villarroel, expresidente del Centro de Estudiantes de Geología

El estudiante de quinto año repasó los desafíos, aprendizajes y experiencias que marcaron su gestión, además de las iniciativas impulsadas junto a su equipo para fortalecer la vida estudiantil de la carrera.

El trabajo al frente del centro de estudiantes de la carrera de Geología en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura (Finarq), la organización de actividades y los aprendizajes asociados a la dirigencia marcaron la experiencia de Claudio Villarroel, estudiante de quinto año, quien fue reconocido por la Dirección de Apoyo y Vida Estudiantil (DAVE) como Dirigente del Mes. La distinción relevó su compromiso con sus compañeros y las iniciativas impulsadas junto a su equipo durante su gestión.

Su camino comenzó en mayo del año pasado, cuando cursaba cuarto año. Al enterarse de que el periodo del centro de estudiantes terminaba y no había listas postulantes, un grupo de compañeros propuso su nombre y el de otros estudiantes para dar el paso. «Entramos como pajarito nuevo», recordó. Tras una campaña en redes sociales y un debate entre listas, ganaron por un margen mínimo. El estudiante explicó que nadie del equipo tenía experiencia en dirigencia, pero que su participación como ayudante de una asignatura de primer año le permitió conocer a la nueva generación, lo que, según señaló, influyó en la votación.

Aunque inicialmente quería ser tesorero, el equipo lo propuso como presidente. Al recordar ese momento, explicó que asumir la presidencia implicaba convertirse en la cara visible del equipo y reconoció que era «un puesto que da como miedo».

Durante su periodo, el centro de estudiantes impulsó una serie de iniciativas, varias de ellas financiadas mediante fondos concursables con el apoyo de la DAVE. Entre septiembre y octubre se realizaron acciones de camaradería para fortalecer los lazos entre los estudiantes de la carrera, y en noviembre se sumaron las Geolimpiadas, una jornada deportiva realizada a fines de ese mes, con competencias de futsal, natación, vóleibol y básquetbol.

Entre las actividades también estuvieron la bienvenida a la nueva generación, realizada en marzo de 2026, y la Ceremonia de la Lupa, en abril, con presencia de directivos, en la que se entregaron instrumentos de trabajo en terreno a los estudiantes de la carrera.

Aprendizajes y desafíos

El estudiante reconoció que el cargo implicó exigencias. Llegaba a la U. Central a las 9:30 horas y se retiraba entre las 17:00 y 18:00 horas, dedicando ese tiempo a reuniones, correos y labores de coordinación. «Más que en las notas, fue estrés», afirmó. También debió superar la timidez al hablar ante grupos: antes de asumir la presidencia, su experiencia se limitaba a clases para unos 20 estudiantes. Destacó el apoyo de otros centros de estudiantes y de sus compañeros de equipo, que lo ayudaron a expresarse en las asambleas.

Otro momento clave fue el primer correo institucional que redactó, dirigido a unas 205 personas, incluidos docentes y directivos. «Lo terminé mandando a las dos y media, no paré de revisarlo», contó entre risas. De esa experiencia rescató sobre todo las habilidades blandas y el manejo de la presión, además de haber conocido más de cerca el funcionamiento administrativo de la institución. Con su equipo, agregó, también aprendió a superar desacuerdos internos y a lograr avances en las condiciones de la carrera.

Actualmente, la presidencia está en manos de una integrante de su propio equipo, a quien describió como una de las personas más preparadas para el cargo. Su consejo para ella y para futuros dirigentes fue claro: «Que se esfuerce al máximo, que no cambie su manera de ser». El consejo surgió de su propia experiencia: reconoció que en algún momento dejó de ser fiel a sus principios por la opinión de otros y se arrepintió. También recordó que otro expresidente del centro de estudiantes de Geología, en un momento difícil, le señaló la importancia de no cambiar su forma de ser y mantenerse fiel a sí mismo. Añadió que también es importante saber pedir ayuda a amigos, a otros centros de estudiantes, a la DAVE y a los directivos de la carrera.

Consultado sobre si repetiría la experiencia, no dudó: «Yo creo que sí».

Su experiencia refleja cómo la participación estudiantil puede ampliar la formación universitaria mediante el desarrollo de capacidades de liderazgo, organización, colaboración y resolución de desafíos colectivos. En esa línea, el acompañamiento de la DAVE a centros de estudiantes y dirigentes contribuye a fortalecer una comunidad universitaria participativa y a generar espacios de aprendizaje que trascienden el aula, como parte de la formación integral que promueve la U. Central.