DAVE reconoció como «Deportista del Mes» a Maximiliano Cereceda, nadador de la selección chilena

El estudiante de primer año de Ingeniería Comercial repasó su trayectoria deportiva y los desafíos de compatibilizar la formación universitaria con las exigencias de la natación de alto rendimiento.

La experiencia de compatibilizar sus estudios de Ingeniería Comercial con entrenamientos diarios y competencias internacionales marcó el relato de Maximiliano Cereceda, estudiante de primer año de la Universidad Central de Chile y nadador de la selección chilena, quien fue reconocido por la Dirección de Apoyo y Vida Estudiantil (DAVE) como Deportista del Mes.

Su historia con el agua comenzó en casa. Empezó a nadar entre los cinco y seis años, de la mano de su padre, entrenador de natación. Al recordar esos primeros años, destacó que fue él quien le enseñó a nadar y competir y quien le transmitió sus primeros aprendizajes sobre este deporte. Compite desde los 10 u 11 años, en un camino que definió como marcado por «muchos altibajos».

A lo largo de su trayectoria, ha obtenido resultados tanto en Chile como en el extranjero. Es finalista mundial junior en los 50 metros pecho, participó en los Juegos Panamericanos de Santiago, donde alcanzó una final, y acumula varios títulos nacionales en las pruebas de 50 y 100 metros pecho. En su más reciente participación en los Juegos Suramericanos, mejoró los resultados obtenidos en la edición anterior: alcanzó dos finales y obtuvo un sexto lugar.

«Soy un deportista experimentado y rescato siempre lo mejor de las buenas y las malas experiencias», afirmó.

Estudios y alto rendimiento

La rutina del estudiante exige disciplina. Entrena en el agua una vez al día de lunes a sábado y los martes y jueves realiza una doble jornada: comienza a las 5:00 de la mañana, antes de entrar a clases, y vuelve a entrenar a las 18:00. A ello agrega tres o cuatro sesiones de gimnasio semanales. Los domingos los reserva para estudiar y descansar.

Para el deportista, la clave está en la planificación. «Todo es cosa de organizarse al principio de semestre», explicó. Para ello, cuenta con un plan de entrenamiento y un horario de estudio definidos. Reconoció que hay días de agotamiento, en los que la constancia resulta fundamental. Las mayores dificultades se producen cuando las competencias coinciden con evaluaciones, situaciones en las que señaló que cuenta con el apoyo de su entrenador de la selección.

A quienes se inician en la natación les recomendó aprovechar cada instancia de aprendizaje y disfrutar del proceso. Las competencias, explicó, son también un espacio para compartir con amigos de otros clubes y universidades. «Es importante pasarlo bien y no obsesionarse completamente con lo que está pasando en el torneo», señaló.

También invitó a mirar el proceso completo: la competencia es «el culmen» de todo lo entrenado durante meses y, por ello, consideró importante valorar el esfuerzo cotidiano que antecede a cada participación deportiva.

La experiencia de quienes compatibilizan estudios y deporte de alto rendimiento da cuenta de los distintos desafíos que convergen en la formación universitaria. El reconocimiento impulsado por la DAVE busca visibilizar esas trayectorias y contribuir a una comunidad que valore la disciplina, la constancia y el desarrollo integral de sus estudiantes como parte de la experiencia formativa en la U. Central.