En el Auditorio Carlos Blin Arriagada, la Universidad Central de Chile conmemoró el Día Internacional del Autismo e inauguró la Sala de Regulación Sensorial y Emocional, un espacio orientado a favorecer el bienestar, la participación y los procesos de aprendizaje de la comunidad universitaria, en línea con el enfoque de derechos y la normativa vigente.
En este contexto, la directora de Desarrollo Académico, Francisca Infante Espínola, relevó el significado de la iniciativa, señalando que “hoy celebramos el lanzamiento de la Sala de Regulación Sensorial y Emocional en el Día Internacional del Autismo, resaltando la importancia de la inclusión y la diversidad en la educación. La unión entre la sociedad civil y el conocimiento científico impacta en la política pública y en la adaptación de las universidades para ser más inclusivas. Es fundamental no solo investigar y legislar, sino también innovar y transformar nuestras relaciones y estructuras para dar acceso a todos”.
La jornada incluyó también la presentación “Normativa Nacional y su implementación en instituciones de educación superior”, a cargo de Nicol Ojeda Marchioni, profesional de la División de Información y Acceso de la Subsecretaría de Educación Superior, instancia que permitió situar esta conmemoración y el lanzamiento de la sala en el marco de los avances y desafíos existentes en materia de inclusión en educación superior.
Asimismo, durante la ceremonia se abordó la importancia de avanzar hacia una cultura institucional basada en el respeto y la empatía, junto con el desarrollo de condiciones concretas que permitan una participación efectiva de todas las personas.
En esa línea, la gestora de inclusión laboral de la Dirección de Desarrollo de Personas, Paula Aravena García, destacó que “reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de una universidad más inclusiva, donde la diversidad sea reconocida como un valor y no como una barrera. Hoy con la inauguración de las salas de autorregulación emocional y sensorial se concreta un avance real hacia entornos más accesibles, que responden a las distintas formas de percibir, sentir y habitar los espacios. La mejor forma de promover una cultura institucional se basa en el respeto, la empatía y el enfoque de derechos”.
Como parte de la actividad, se compartió además el testimonio de la estudiante de Enfermería, Andrea Palma Flores, quien valoró el acompañamiento recibido por la Unidad de Inclusión y el impacto de estas iniciativas en su experiencia universitaria. “A través de los talleres he podido conocer a otras personas y distintas realidades, y también me han entregado herramientas para interactuar mejor con otros, lo que ha sido muy enriquecedor. Además, el apoyo constante en las sesiones ha sido fundamental”, señaló.
En su relato, también relevó la importancia de los apoyos institucionales, indicando que “también valoro mucho el plan de adecuaciones individual, que se ajusta a las necesidades de cada estudiante, porque realmente marca una diferencia y permite avanzar con mayor equidad en el proceso académico”. Asimismo, agregó que “hoy, con la inauguración de esta nueva sala, siento que no solo se abre un espacio físico, sino también una oportunidad para seguir fortaleciendo una universidad más inclusiva y consciente de las necesidades de sus estudiantes”.
Por último, Verónica Peña Alfaro, terapeuta ocupacional de la Unidad de Inclusión y supervisora técnica de la Sala de Regulación Sensorial y Emocional, presentó este nuevo espacio y su protocolo de uso, relevando su aporte a la vida universitaria y al acompañamiento de procesos de regulación sensorial y emocional de estudiantes, académicos(as) y funcionarios(as). La sala está proyectada como un entorno adecuado para anticipar, prevenir y acompañar situaciones de sobrecarga sensorial o emocional, contribuyendo al bienestar y desarrollo de la comunidad universitaria.


