Izar la bandera arcoíris en una universidad no es solo un gesto simbólico: es una forma pública de reconocer historias, demandas y derechos que siguen interpelando a las instituciones educativas. Con esa mirada, la Unidad de Género y Diversidad (UGD) conmemoró el Mes del Orgullo, reafirmando el compromiso institucional con la dignidad, la igualdad de derechos y la construcción de espacios libres de discriminación.
La actividad, realizada el miércoles 17 de junio, convocó a autoridades universitarias, estudiantes, cuerpo académico, personal de colaboración e integrantes de distintas áreas de la institución. La jornada se enmarcó en una conmemoración que cada junio visibiliza las luchas de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales, queer, asexuales, no binarias y de otras identidades que integran la comunidad LGBTIQA+.
Las intervenciones permitieron abordar este hito desde distintas dimensiones de la vida universitaria: el proyecto institucional, la memoria de las demandas estudiantiles, la gestión de personas y el trabajo permanente de la UGD. Desde esa perspectiva, el vicerrector académico, Emilio Oñate Vera, destacó el sentido institucional de esta conmemoración y la importancia de que los principios declarados por la universidad se expresen en prácticas cotidianas. En su intervención, vinculó el izamiento de la bandera arcoíris con una forma de comprender la comunidad universitaria como un espacio abierto a la participación, el respeto y la dignidad de todas las personas.
«Para nosotros, como Universidad Central, es muy significativo este hito, lleno de símbolo, como el izamiento de esta bandera», señaló el vicerrector.
Junto con ello, planteó que el reconocimiento de las diversidades sexogenéricas forma parte de una trayectoria que la institución ha consolidado en los últimos años, especialmente a través de su proyecto educativo y de la incorporación de estas temáticas en el quehacer universitario. «Más allá de que esto esté escrito en un documento, en un texto, más allá de que lo declaremos o lo digamos, lo importante es que lo concreticemos y lo incorporemos en nuestra cultura diaria», sostuvo.
Esa mirada institucional se conectó con la historia reciente de la universidad a través de la intervención de la directora de Apoyo y Vida Estudiantil (DAVE), Carolina Ruiz Diez, quien recordó el rol que tuvieron las organizaciones estudiantiles en la instalación de estas demandas dentro de la institución. Desde esa perspectiva, valoró que hoy este compromiso pueda expresarse en una ceremonia abierta a la comunidad.
«Creo que debieran estar esas asambleas de mujeres y entidades no heterosexuales que el año 2019 comenzaron a luchar por estas temáticas», expresó la directora de la DAVE.
Asimismo, recordó que ese proceso permitió visibilizar demandas que marcaron un cambio en la vida universitaria y en la forma en que la institución ha abordado estas materias. «Ese fue un hito que marcó un antes y un después en la Universidad», afirmó.
Compromiso institucional y acción cotidiana
A partir de esa trayectoria, el director de Desarrollo de Personas, Ricardo Rojas Berríos, abordó el papel del personal de colaboración en la construcción de una cultura basada en el respeto, el buen trato y la igualdad de oportunidades. En su intervención, enfatizó que el desarrollo de las personas no solo se vincula con las funciones que cumplen dentro de la U. Central, sino también con la manera en que se construyen relaciones y espacios de trabajo.
«Para nosotros es muy importante, como Dirección de Desarrollo de Personas, no solo estar preocupados de desarrollar a las personas al interior de la Universidad en el quehacer. Para nosotros es muy importante el cómo», señaló.
En ese sentido, vinculó la conmemoración con los valores institucionales y con la necesidad de que estos orienten la convivencia diaria entre quienes integran la comunidad universitaria. El director agregó que los valores institucionales deben traducirse en acciones concretas y en una comunidad donde cada persona pueda sentirse reconocida como parte de ella. «No solo es importante reconocer la diversidad, sino también construir una comunidad en la que todos se sientan parte», afirmó.
Como expresión visible de esas reflexiones, el acto central estuvo marcado por el izamiento de la bandera arcoíris, símbolo asociado a la visibilidad, el reconocimiento de derechos y la lucha contra la discriminación hacia las personas LGBTIQA+. En este contexto, la U. Central reafirmó su compromiso con una convivencia democrática y con la promoción de una cultura institucional fundada en el respeto por las diferencias.
Desde el rol de la unidad organizadora, la ceremonia finalizó con las palabras de la jefa de la UGD sede Santiago, Fabiola Díaz Calderón, quien destacó el sentido de esta conmemoración y el trabajo que desarrolla la UGD para acompañar, promover y transversalizar estas materias en la vida universitaria.
«Para la Unidad de Género y Diversidad de la Universidad Central significa no solo un compromiso declarativo, sino que un compromiso real y concreto en nuestras prácticas cotidianas», señaló.
La jefa de la UGD sede Santiago también destacó la disposición de la unidad para seguir acompañando a la comunidad e impulsando que las temáticas de género y diversidad formen parte del quehacer universitario. Asimismo, relevó que este tipo de acciones permite visibilizar ante la comunidad que el compromiso institucional debe sostenerse tanto en sus definiciones formales como en las prácticas cotidianas. «La Unidad está absolutamente dispuesta para poder acompañar, para poder continuar trabajando, impulsando que los temas de género y diversidad puedan ser parte relevante, como han sido hasta ahora, del quehacer universitario», indicó.
La conmemoración permitió relevar que la construcción de una comunidad universitaria respetuosa de las diversidades sexuales y de género requiere acciones sostenidas durante todo el año y la participación activa de sus distintos estamentos. En esa línea, el izamiento de la bandera arcoíris se inscribe en el compromiso de la U. Central con una formación integral, plural y democrática, coherente con sus valores institucionales y con el desafío de promover espacios donde todas las personas puedan desarrollarse con dignidad, respeto y libertad.













