Unidad de Apoyo y Seguimiento Estudiantil abordó trayectorias diversas en «Diálogos que transforman»

La presentación profundizó en el Modelo de Progresión Estudiantil y su articulación con el Proyecto Educativo Institucional, con foco en identificación temprana, acompañamiento diversificado y titulación oportuna.

Acompañar trayectorias estudiantiles cada vez más diversas exige mirar más allá de los indicadores de permanencia o avance académico. Detrás de cada dato existen historias, condiciones, ritmos y desafíos distintos, que requieren respuestas institucionales articuladas, oportunas y capaces de reconocer la diversidad del estudiantado.

Desde esa perspectiva, la Unidad de Apoyo y Seguimiento Estudiantil (UASE) encabezó una nueva sesión del ciclo «Diálogos que transforman», instancia impulsada por la Vicerrectoría Académica para promover la conversación sobre los desafíos actuales de la educación superior.

La actividad, realizada el martes 7 de julio, contó con la presentación de Marcela Rojas Jara, jefa de la UASE, quien abordó la importancia de fortalecer una gestión integrada para acompañar de manera más pertinente las distintas etapas de la trayectoria formativa. Su exposición, titulada «Trayectorias diversas, gestión integrada: el Modelo de Progresión Estudiantil en el Proyecto Educativo Institucional», permitió profundizar en la articulación entre acompañamiento, permanencia y titulación oportuna.

Durante la presentación, la expositora situó esta reflexión en el contexto de masificación y diversificación de la educación superior en Chile, proceso que ha transformado el perfil del estudiantado y ha vuelto más visibles experiencias como las trayectorias no lineales, el ingreso de estudiantes de primera generación, la mayor presencia de mujeres, pueblos originarios y personas en situación de discapacidad, entre otras realidades.

La exposición abordó cómo las instituciones de educación superior han debido adaptar sus respuestas frente a este nuevo escenario, consolidando apoyos académicos y biopsicosociales, sistemas de seguimiento temprano y estrategias orientadas a identificar oportunamente situaciones de rezago y activar apoyos antes de que impacten en la permanencia estudiantil.

En ese marco, el Modelo de Progresión Estudiantil (MPE) fue presentado como una herramienta que busca operacionalizar los principios formativos declarados en el Proyecto Educativo Institucional (PEI), mediante acciones que faciliten la progresión y complementen la estructura curricular.

La presentación organizó este modelo en distintos momentos de la trayectoria estudiantil, desde el ciclo previo al ingreso hasta las etapas inicial, intermedia y final. En cada una de ellas, el MPE considera apoyos diferenciados, tales como tutorías, acompañamiento académico y psicoeducativo, asesoría en beneficios socioeconómicos, monitoreo de alertas tempranas, análisis de avance curricular y seguimiento de procesos de egreso, licenciatura y titulación.

Uno de los énfasis centrales fue la importancia de identificar tempranamente las características, necesidades y brechas del estudiantado, considerando dimensiones biográficas, académicas y socioemocionales. A ello se suman el acompañamiento diversificado, entendido como la articulación de recursos institucionales con necesidades reales de progresión, y la titulación oportuna como horizonte de equidad en los resultados formativos.

Tras la exposición, el conversatorio contempló una instancia de diálogo moderada por el vicerrector académico, Emilio Oñate Vera, quien conversó con la expositora en torno a los desafíos de articular esfuerzos institucionales para acompañar trayectorias formativas diversas y responder de manera oportuna a las necesidades del estudiantado.

La jornada permitió relevar la progresión estudiantil como una dimensión estratégica para la educación superior, especialmente en un escenario donde las trayectorias académicas se expresan de manera cada vez más diversa y requieren recorridos flexibles, acompañados e integrados.

De este modo, el ciclo «Diálogos que transforman», impulsado por la Vicerrectoría Académica, volvió a situar la conversación académica como una herramienta para avanzar desde los principios formativos de la Universidad Central de Chile hacia prácticas concretas de acompañamiento, permanencia y titulación oportuna.