La carrera de Enfermería realizó la tercera edición de su ciclo de coloquios académicos, un espacio orientado a la reflexión sobre la gestión del cuidado y el impacto de la evidencia científica en la atención directa. En esta oportunidad, el encuentro contó con la ponencia “Cada herida cuenta una historia, cada cuidado marca la diferencia”, presentada por la académica, investigadora y candidata a doctora Amparo Muñoz.
Durante la jornada, la expositora abordó los principales hallazgos de una investigación centrada en la implementación de las guías clínicas internacionales de la International Working Group on the Diabetic Foot (IWGDF) en el contexto local. La presentación analizó cómo las barreras institucionales, el ritualismo clínico y la escasez de tiempo protegido interfieren en la adopción efectiva de recomendaciones clave para la prevención de amputaciones en pacientes con diabetes.
Uno de los aspectos centrales expuestos por la profesora Muñoz fue el retraso temporal en la adopción de normativas científicas en el trabajo asistencial diario, señalando que la evidencia puede tardar cerca de 17 años en asentarse en los centros de salud. “Es un tremendo tema la forma en que las prácticas rituales y el pensamiento clínico tradicional repercuten en cómo vemos el espacio clínico. Capacitar es necesario, pero insuficiente: si no hay tiempo protegido ni acompañamiento, la formación no llega a la atención del paciente”, explicó la académica durante su intervención.
En esa misma línea, la investigadora expuso la realidad epidemiológica de Chile, donde se registran 1,7 millones de personas diagnosticadas con diabetes. La especialista advirtió sobre la progresiva naturalización de las complicaciones graves, señalando que la falta de seguimiento sistemático y la demora en la activación de derivaciones incrementan la pérdida de capacidad funcional de las personas afectadas.
Propuestas de bajo costo y enfoque ético del cuidado
Frente a las limitaciones de insumos en los Centros de Salud Familiar (CESFAM), la presentación destacó la viabilidad de implementar estrategias de descarga biomecánica de bajo costo —como el uso de fieltros y la adaptación de plantillas—, junto con herramientas accesibles de estandarización, como la fotografía clínica nivelada y el seguimiento del porcentaje de cierre de las heridas a las cuatro semanas.
La ponencia también vinculó la gestión de estas intervenciones con el marco ético del ejercicio profesional: “Esta línea de trabajo se conecta directamente con el deber del cuidado, que es la obligación ético-técnica de entregar la atención que corresponde. Cuando el profesional se ve bloqueado por falta de tiempo o insumos, termina afectándose la continuidad y la calidad del tratamiento que se ofrece”, sostuvo Muñoz.
El encuentro concluyó con un espacio interactivo en el que los asistentes revisaron prototipos didácticos y herramientas de evaluación biomecánica de bajo costo, reafirmando el compromiso de la carrera de Enfermería con la formación continua, la innovación docente y el fortalecimiento de la salud pública.




