El Centro de Investigación Sociojurídico, Criminológico y Ético, CISCE, de la Universidad Central de Chile realizó, los días 2 y 3 de septiembre, el III Seminario Internacional Franco-Chileno “Inteligencia artificial y grupos vulnerables: neuroderechos, neuroética y su impacto en grupos minoritarios”, en el Salón de Eventos del Edificio Vicente Kovacevic II.
La actividad reunió a especialistas, autoridades, investigadores y estudiantes de doctorado de Chile y Francia. Fue organizada por el CISCE, la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Postgrado y el Comité de Vida Académica de la Honorable Junta Directiva, en el marco de la Academia Franco-Latinoamericana de Bioética.
El seminario comenzó con la intervención de Pablo Contreras Vásquez, director del Doctorado en Derecho de la U. Central, quien planteó que las transformaciones provocadas por la inteligencia artificial exigieron integrar las dimensiones jurídicas, éticas, científicas y políticas. “El derecho queda corto ante este tema. Este sobrepasa ampliamente su marco de referencia y requiere una dimensión ética que permita orientar la acción política, configurar las normas jurídicas y proponer nuevos arreglos institucionales capaces de responder a los intereses sociales que están en juego”, sostuvo.
Carolina Valdebenito Herrera, directora del CISCE y directora adjunta para Chile de la Academia Franco-Latinoamericana de Bioética, destacó la continuidad de la colaboración académica entre ambos países y la incorporación de estudiantes al proceso. “Este encuentro se enmarca en un proyecto de investigación e intercambio que incorpora a estudiantes de distintos niveles. Estamos trabajando de manera colaborativa, con un foco puesto en la producción científica y en el fortalecimiento de los vínculos entre Chile y Francia. Esperamos que estas oportunidades permitan que integrantes de nuestra comunidad desarrollen experiencias académicas en Francia”, señaló.
Sofía Quesada Montaño participó en representación de Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago. En su intervención, llamó a aprovechar las tecnologías emergentes para promover el bienestar, la cohesión social y la paz. “Más allá de la conversación, esperamos que de este encuentro surjan líneas de trabajo, programas e iniciativas concretas. Resulta indispensable democratizar el conocimiento y lograr que llegue a todas las personas”, expresó. La representante de la UNESCO también destacó la importancia de anticipar posibles escenarios y adoptar decisiones orientadas al bien común. Su planteamiento se relacionó con la Recomendación de la UNESCO sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, que estableció principios vinculados con los derechos humanos, la inclusión y la responsabilidad.
Guido Girardi Lavin, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, abrió las conferencias de la primera jornada con la presentación “¿Podrá sobrevivir la democracia liberal y el humano en los tiempos de la IA?”. Su intervención abordó la concentración del poder tecnológico, el futuro de la democracia y las decisiones que deberán adoptar las sociedades frente al avance de estos sistemas.
En esa misma jornada, Patricio Silva Rojas, presidente de la Honorable Junta Directiva de la U. Central, valoró el intercambio entre Chile y Francia y la posibilidad de traducir la colaboración científica en aportes para el país. “A partir de esta alianza podremos continuar colaborando con aquello que constituye la esencia y el objetivo de nuestra Universidad: contribuir al desarrollo de nuestro país, a la formulación de políticas basadas en evidencia científica y, en definitiva, al desarrollo de nuestra comunidad y de Chile”, afirmó.
La jornada incorporó además las intervenciones de Amandine Cayol, de la Facultad de Derecho de la Université de Caen Normandie; Iván Suazo Galdames, vicerrector de Investigación de la Universidad Autónoma de Chile; y el machi Aniceto Lleuful. Sus exposiciones abordaron la protección jurídica de las personas, los límites del control sobre la actividad cerebral y la incorporación de saberes territoriales al debate.
El segundo día comenzó con intervenciones de Carolina Valdebenito Herrera; Claudia Arriagada Cares, vicerrectora académica de la Universidad de Aconcagua; y Carmen Gemita Oyarzo, directora del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chile.
Samuel Fernández Illanes, académico e integrante de la Honorable Junta Directiva de la U. Central, presentó la conferencia “Desafío de la IA en la enseñanza”. El exrepresentante de Chile ante la UNESCO en París analizó las transformaciones de la inteligencia artificial en la educación y las capacidades que requerirán estudiantes, docentes e instituciones.
Juan Alberto Lecaros Urzúa, director de los observatorios de Bioética y Derecho y de Gobernanza de Datos e Inteligencia Artificial en Salud de la Universidad del Desarrollo, expuso sobre acceso equitativo a la inteligencia artificial en salud, gobernanza de datos y protección de derechos. Andrea Avaria, de la Universidad Autónoma de Chile, incorporó una perspectiva basada en la antropología médica, las migraciones y la investigación cualitativa.
Ambos participaron junto con Samuel Fernández en la mesa “IA, neuroética y grupos minoritarios: desafíos para la educación”, moderada por Carmen Gloria Covarrubias, directora del Centro de Investigación en Educación de Calidad para la Equidad, CIECE.
Una segunda mesa, moderada por Ariany Da Silva Villar, académica investigadora de la U. Central e integrante de GISAM y GEID, reunió a Carolina Muñoz, de la U. Central; Angélica Melita, de la Universidad de Concepción María de los Ángeles Reyes, del Doctorado en Derecho de la U. Central; y Alice Vue, doctorante de la Université de Caen Normandie. El diálogo integró perspectivas de salud, Derecho, ciencias sociales y género sobre grupos minoritarios y poblaciones vulnerables.
El seminario fortaleció el trabajo del CISCE en bioética, neuroética y protección de grupos vulnerables, y vinculó la investigación y la formación doctoral de la Universidad Central con redes internacionales y debates públicos sobre inteligencia artificial.
Esta articulación expresó cómo la U. Central hace ciencia: reunió disciplinas, formó nuevas capacidades, promovió la cooperación internacional y puso el conocimiento al servicio de los desafíos que enfrenta la sociedad.








