Investigar dejó de ser un proceso distante o reservado para etapas avanzadas de formación. Entre el 16 y el 20 de marzo, la Universidad Central de Chile implementó la primera versión del Semillero de I+D+i, una experiencia que vinculó tempranamente al estudiantado con el trabajo investigativo aplicado.
La iniciativa, desarrollada por la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Postgrado (VRIIP), , buscó fortalecer habilidades iniciales en investigación e innovación, permitiendo a las y los participantes integrarse a equipos liderados por académicos e investigadores de la U. Central y comprender, desde la práctica, cómo se genera conocimiento con impacto en la sociedad.
Formación temprana con enfoque aplicado
La vicerrectora Paula Barros Mc Intosh destacó la relevancia de iniciar estos procesos formativos. «La formación en investigación requiere tiempo, práctica y experiencia. Por eso es fundamental comenzar tempranamente, permitiendo al estudiantado ejercitar el oficio e integrarse a procesos reales de generación de conocimiento», señaló.
Durante la semana, el programa contempló cinco talleres impartidos por académicos y especialistas de la U. Central. Participaron el director general del Instituto de Investigación y Doctorados, Felipe González López; el director de Desarrollo e Innovación, Felipe Jara Schnettler; la jefa de la Unidad de Inclusión, Marcela Godoy Valenzuela; la coordinadora de Tecnología y Servicios de Aprendizaje de la Unidad de Bibliotecas, Constanza Díaz Jara; y la directora del Centro de Investigación Sociojurídica, Criminológica y Ética (Cisce), Carolina Valdebenito Herrera. A estas actividades se sumó el divulgador científico Gabriel León González, quien abordó el rol de la comunicación en los procesos investigativos.
Vinculación con proyectos reales
La subdirectora de Investigación, Tania Opitz Burgos, quien lideró el diseño del programa, explicó que el Semillero buscó acercar la investigación al estudiantado desde una perspectiva activa. «El foco está en su inserción en proyectos reales, donde desarrollan pensamiento crítico y comprenden el impacto del conocimiento en la sociedad», indicó.
En la misma línea, el director de Desarrollo e Innovación, Felipe Jara, enfatizó el carácter progresivo del proceso formativo. «Este es un proceso continuo, en el que los estudiantes deben seguir incorporando herramientas para aportar en la generación y transferencia de conocimiento», afirmó.
Por su parte, Gabriel León subrayó la importancia de la divulgación científica en la formación de investigadores. «El conocimiento adquiere sentido cuando se comparte», sostuvo.
La experiencia también fue valorada por quienes participaron en el programa. La estudiante de Administración Pública Escarlet Cáceres señaló que «el Semillero nos acerca a ámbitos que no siempre están presentes en la formación tradicional, pero que son clave para desarrollar investigación con impacto».
El Semillero I+D+i se proyecta como una línea formativa que incorpora tempranamente al estudiantado en procesos reales de investigación e innovación, contribuyendo a la formación de nuevas capacidades científicas y a su vinculación efectiva con los desafíos del entorno. De este modo, la U. Central avanza en la consolidación de una formación que no solo transmite conocimiento, sino que también lo produce y lo conecta con la sociedad.



