Salud mental, género y diversidad: Avanza la formación en masculinidades para equipos del Programa Calle

Con el objetivo de problematizar los mandatos de género e integrar la salud mental en el trabajo territorial, la Universidad Central y el Ministerio de Desarrollo Social y Familia desarrollaron el segundo taller formativo para profesionales que acompañan a personas en situación de calle.

La intersección entre salud mental, mandatos de género y la gestión de las afectaciones en el trabajo territorial fue el eje central del segundo taller de Formación de monitores en masculinidades y bienestar, realizado el pasado 29 de octubre. La jornada estuvo dirigida a los equipos técnicos y monitores del Programa Calle, perteneciente al Subsistema de Seguridades y Oportunidades del Ministerio de Desarrollo Social y Familia.

La iniciativa fue organizada de manera conjunta por el Magíster en Estudios de Género e Intervención Psicosocial y el Programa Calle, en un esfuerzo académico y territorial por entregar herramientas de reflexión crítica y autocuidado a los profesionales que intervienen en contextos de alta vulnerabilidad.

El encuentro se centró en cómo las dinámicas patriarcales y las estructuras tradicionales de poder impactan directamente en el desarrollo relacional y la salud mental, tanto de los usuarios del programa como de los propios equipos intervinientes.

La actividad buscó fortalecer el bienestar psicosocial de los participantes mediante la revisión de sus propias prácticas relacionales. Entre sus objetivos específicos, la jornada abordó el análisis crítico del patriarcado y su peso histórico en los afectos, el desarrollo de competencias socioemocionales —como la autoregulación emocional y la comunicación asertiva— y la promoción de prácticas de intervención en masculinidades con foco en el territorio y sus formas de medición de impacto.

La sesión contó con la moderación de Gonzalo Soto, académico de la carrera de Psicología y director del Centro de Atención Psicológica y Salud Integral (Capse), quien subrayó la urgencia de repensar cómo la masculinidad hegemónica ejerce el poder y cómo la construcción de alianzas interpersonales resulta clave para sostener el trabajo en red.

«Es muy importante retomar lo que estamos analizando sobre las masculinidades, el poder y la posición. En los escenarios cotidianos y en la calle, la masculinidad tiene una configuración histórica, pero también aparecen otras posibilidades. En este proceso de formación buscamos pedir red, apoyarnos entre nosotros y generar alianzas en lugar de competencia», destacó Gonzalo Soto durante la apertura del taller.

La conferencia central estuvo a cargo de Andrés Rivera Duarte, consultor en Derechos Humanos y Diversidad Sexual, quien expuso sobre «Masculinidades, bienestar en red y salud mental en los equipos». Durante su intervención, el especialista abordó la urgencia de desarticular estereotipos de género y analizar las realidades de la población LGBTIQA+ en Chile a partir de datos concretos.

Rivera profundizó en las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), señalando que en el país existen al menos 65.366 personas trans y no binarias. No obstante, advirtió sobre las brechas de género que inciden directamente en las condiciones de habitabilidad y exclusión social.

«En un país con una mirada patriarcal y castigadora hacia las mujeres trans, ellas son las más expulsadas de sus hogares y las que se ven empujadas a la calle o al comercio sexual. En cambio, los hombres trans suelen ser más validados socialmente por el hecho de ser hombres. Esas son las realidades estructurales que los equipos en territorio deben conocer para intervenir con dignidad», enfatizó Andrés Rivera Duarte.

El conferencista también abrió el debate sobre la necesidad de adaptar los registros institucionales de atención, pasando de la catalogación biológica (sexo) al reconocimiento pleno de la identidad y expresión de género, elemento clave para la restitución de derechos y la dignidad psicosocial de quienes viven en la calle.

Este segundo taller consolida el compromiso de la academia y las políticas públicas por incorporar el enfoque de género y la salud mental desde una perspectiva integral. Al dotar a los monitores del Programa Calle de marcos conceptuales actualizados sobre masculinidades y diversidad, se busca no solo optimizar la calidad del acompañamiento a los usuarios, sino también resguardar la salud mental de los propios equipos de trabajo frente al desgaste profesional.