Investigadora del GISAM estudia el papel de las escuelas en la recuperación tras desastres naturales

El proyecto Fondecyt "Escuela, Bienestar y Resiliencia" recopila datos en establecimientos del Biobío para examinar los recursos que favorecen el bienestar de niños, niñas y adolescentes. La investigación también contempla a comunidades educativas de Valparaíso.
Investigadora del GISAM estudia el papel de las escuelas en la recuperación tras desastres naturales

La Dra. Mariela Andrades Tobar, del Grupo de Investigación en Salud Mental, Bienestar y Sociedad, GISAM, de la U. Central, lidera una investigación sobre el bienestar y la resiliencia de estudiantes que han vivido situaciones de desastre. El estudio busca comprender qué recursos favorecen su recuperación y qué papel puede cumplir la escuela en ese proceso.

Durante septiembre y octubre de 2026, el equipo ha desarrollado actividades en establecimientos educacionales de la Región del Biobío como parte del proyecto Fondecyt Regular N° 1261491 «Escuela, Bienestar y Resiliencia». La iniciativa se desarrolla desde GISAM, perteneciente al Instituto de Investigación y Doctorados, y cuenta con la participación del Dr. Felipe García Martínez, académico de la Universidad de Concepción, como coinvestigador.

El trabajo de campo recoge información sobre las estrategias que utilizan los estudiantes para afrontar situaciones difíciles, sus recursos personales y sociales, el apoyo que reciben y su sentido de pertenencia escolar. El propósito es examinar cómo estos factores se relacionan con su bienestar y recuperación, considerando el papel protector que puede cumplir la escuela.

«Chile es un país que enfrenta de manera recurrente distintos tipos de desastres, que afectan no solo a los territorios, sino también a la vida cotidiana y la salud mental. En estos contextos, la escuela puede desempeñar un papel fundamental como espacio de encuentro, apoyo y reconstrucción. Con este proyecto buscamos comprender qué factores favorecen el bienestar, la recuperación y la resiliencia después de un desastre, y cómo la escuela puede contribuir a estos procesos», señaló la Dra. Andrades.

La investigación también considera el crecimiento postraumático: los cambios positivos que algunas personas perciben al afrontar las consecuencias de una experiencia traumática. Estos cambios pueden coexistir con el malestar y no implican que el daño provocado por el desastre desaparezca.

Financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, el proyecto se extiende entre 2026 y 2028 y abarca las regiones del Biobío y Valparaíso. Su diseño longitudinal contempla tres mediciones para seguir a los estudiantes a lo largo del tiempo y examinar cómo evolucionan su bienestar, resiliencia y crecimiento postraumático. 

El proyecto contempla compartir los resultados con los establecimientos mediante informes y espacios de retroalimentación. Con este trabajo, la Universidad Central busca aportar evidencia que las comunidades educativas puedan considerar al fortalecer sus estrategias de apoyo a estudiantes que han vivido situaciones de desastre.