La vinculación con el entorno y el aprendizaje significativo en terreno son pilares clave en la formación de los profesionales de la salud. Bajo esta premisa, los estudiantes de cuarto año de la carrera de Tecnología Médica, mención Oftalmología, protagonizaron una enriquecedora jornada académica a al asistir a una clase especializada de ecobiometría óptica en las dependencias de Laboratorio Alcon.
La actividad, liderada por la docente y tecnóloga médica Ximena Pulgar Yáñez, tuvo como objetivo principal que las y los futuros profesionales comprendieran a fondo las utilidades, funciones y aplicaciones de la ecobiometría óptica. Durante la sesión, que combinó de manera equilibrada la teoría y la práctica, el grupo se centró en la fisiopatología de la catarata, el funcionamiento técnico del avanzado ecobiómetro Argos y el riguroso cálculo de lentes intraoculares.
El espacio central del encuentro fue el wetlab de Alcon, donde los alumnos no solo interactuaron directamente con el equipamiento, sino que también pudieron resolver dudas complejas junto al especialista en equipos del laboratorio. Esta dinámica facilitó una enriquecedora interacción docente-alumno, transformando el traspaso de información en un diálogo clínico activo.
Este tipo de iniciativas pedagógicas busca romper la rigidez del aula tradicional para profundizar los conocimientos. Al trasladar la cátedra a un entorno industrial y de alta tecnología, se logra un impacto formativo mayor, despertando un genuino interés y permitiendo que los conceptos teóricos se movilicen de inmediato hacia la práctica clínica real.
La recepción por parte de los estudiantes de cuarto año fue categórica respecto al valor de conectar tempranamente con las herramientas tecnológicas que dominarán en su ejercicio profesional.
La alumna P.S. destacó el dinamismo de la jornada formativa: “La actividad nos permitió conocer de manera práctica el funcionamiento del ecobiómetro y comprender su utilidad. Además fue una clase muy entretenida, didáctica, que nos mantuvo concentrados y atentos, donde pudimos relacionar los contenidos teóricos con su aplicación clínica real; fue una clase muy enriquecedora para nuestro futuro profesional”.
Por su parte, el alumno V.T. valoró la oportunidad de ampliar la mirada sobre los distintos actores del sector de la salud visual: “La actividad nos sirvió para conocer desde más cerca el uso de los equipos, lo que hace que el aprendizaje sea más dinámico, más lúdico y entretenido. Además de ver desde la perspectiva de la empresa cómo es el mundo de la oftalmología; siento que así se aprende más al uno poner en práctica lo que se acaba de aprender”.
Con actividades como esta evidencian que la colaboración entre la academia y los laboratorios líderes de la industria es clave para la formación de tecnólogos médicos preparados para los desafíos sanitarios del futuro.


