La construcción de ambientes universitarios seguros no depende solo de protocolos, sino también de prácticas cotidianas capaces de reconocer desigualdades, cuestionar estereotipos y valorar la diversidad. Desde esa mirada, la Unidad de Género y Diversidad (UGD) desarrolló un taller de educación no sexista orientado a fortalecer la reflexión colectiva dentro de la comunidad universitaria.
La actividad, realizada el 17 de junio, convocó a estudiantes y personal de colaboración en torno a una reflexión práctica sobre cómo el sexismo se expresa en la vida universitaria y qué acciones permiten avanzar hacia espacios más respetuosos, igualitarios y libres de discriminación. Durante el taller, el uso de herramientas tecnológicas facilitó la participación activa y permitió recoger experiencias, opiniones y compromisos desde la propia comunidad.
Durante la jornada se abordaron temas como educación no sexista, desigualdades, derechos humanos y violencias de género, con énfasis en los compromisos individuales y colectivos necesarios para avanzar hacia espacios de aprendizaje y convivencia libres de sexismo y otras formas de discriminación.
La instancia fue guiada por Ana López y Yarela Villar, de la Facultad de Derecho y Humanidades (Facdeh), junto con Gonzalo Soto, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud (Famedsa), quienes dialogaron con estudiantes y personal de colaboración sobre los desafíos de incorporar el enfoque de género en la vida universitaria
Prácticas pedagógicas y convivencia universitaria
Para Gonzalo Soto, docente de Famedsa, el taller posee una relevancia educativa y social, ya que «promueve la igualdad de oportunidades, independientemente del género de las personas; previene la discriminación y la violencia de género en la vida cotidiana al disminuir el sexismo; y contribuye a la salud mental».
Ana López, académica de Facdeh, puso el foco en el impacto de estas reflexiones en el aula, al señalar que la educación no sexista contribuye a que «nuestras prácticas pedagógicas sean más inclusivas, a mejorar la convivencia universitaria, construir una cultura universitaria más integral, visibilizar y cuestionar las prácticas de discriminación y desigualdad que existen en la sala de clases, y eliminar estereotipos».
La realización del taller, desarrollado en el marco de las actividades del Mes del Orgullo, permitió relevar la importancia de transversalizar el enfoque de género y de derechos humanos en la comunidad universitaria. Asimismo, contribuyó al reconocimiento de la diversidad como parte fundamental de una cultura educativa basada en el respeto, la inclusión y la igualdad.
Con iniciativas de este tipo, la UGD fortalece su trabajo de sensibilización y acompañamiento, promoviendo espacios de diálogo que invitan a revisar las prácticas cotidianas y avanzar hacia una convivencia universitaria más justa, segura y libre de discriminación.
