Editorial U. Central presentó primer volumen de las memorias del diplomático Alejandro Jara Lazcano

La obra de Felipe del Solar combina el testimonio del diplomático con el análisis de un archivo personal que supera las 20.000 unidades para reconstruir su trayectoria y distintos momentos de la historia política y diplomática de Chile.

A sus 101 años, el diplomático Alejandro Jara Lazcano acompañó la presentación del primer volumen de sus memorias, una obra que recorre su trayectoria personal y profesional y, a través de ella, distintos momentos de la historia política y diplomática de Chile durante el siglo XX.

Alejandro Jara Lazcano. Memorias biográficas. Volumen 1. Ciudadano del mundo, del politólogo y doctor en Historia Felipe del Solar Guajardo, fue presentado el 22 de octubre. Publicado por la Editorial Universidad Central de Chile, el volumen surgió de años de conversaciones entre el autor y su protagonista, cuyos recuerdos fueron posteriormente contrastados y ampliados mediante una extensa investigación documental.

Al dar la bienvenida al encuentro, el presidente de la Junta Directiva, doctor Patricio Silva Rojas, destacó en Alejandro Jara Lazcano una trayectoria estrechamente vinculada con la educación pública, la diplomacia y el servicio al Estado.

«Alejandro se representa a sí mismo como producto de la educación pública chilena, como exalumno del INBA y de la Universidad de Chile, y como diplomático de carrera», señaló.

El presidente de la Junta Directiva situó también esa experiencia dentro de una tradición de servicio público que, a su juicio, marcó a una generación de la vida política chilena.

«Es una persona propia de nuestra clase política chilena, de la clase que prestigió la función pública de los servidores públicos de nuestro país».

Felipe del Solar: memoria, archivo e investigación histórica

Felipe del Solar relató que conoció a Alejandro Jara Lazcano alrededor de 2012 y que, tras años de amistad y colaboración intelectual, surgió la posibilidad de trabajar en sus memorias. Lo que comenzó como una serie de conversaciones sobre episodios y decisiones de su vida fue creciendo a medida que el testimonio se confrontaba con documentos reunidos durante décadas.

«Había que contrastar aquellos recuerdos con las fuentes documentales. De esta manera, las memorias podían adquirir un valor histórico que trascendiera el testimonio personal», explicó el autor.

La magnitud del archivo —más de 20.000 unidades documentales— terminó modificando el alcance inicial del proyecto. La incorporación de nuevas fuentes permitió reconstruir episodios con mayor profundidad hasta que, según explicó el historiador, «las memorias comenzaron a transformarse también en una biografía histórica».

Ese trabajo no solo permitió revisar una vida individual, sino también abrir nuevas vías de investigación sobre la historia diplomática chilena, el radicalismo y las redes políticas, profesionales y personales de una época.

«Don Alejandro no consideraba sus recuerdos como una posesión exclusivamente personal. Quería compartirlos porque sabía que su experiencia podía resultar valiosa para las generaciones que vinieran después», afirmó.

La dimensión familiar completa esa reconstrucción y atraviesa buena parte del relato, especialmente a través de María Elena Puga Astaburuaga, esposa del diplomático, sus hijos y quienes compartieron con él distintas etapas de una vida desarrollada en numerosos países.

José Miguel Insulza: una vida dedicada a la diplomacia

El exministro de Relaciones Exteriores y del Interior y exsenador José Miguel Insulza centró su intervención en la carrera diplomática de Alejandro Jara Lazcano y en una época en que el oficio se aprendía, fundamentalmente, en la práctica.

A partir de episodios de las destinaciones del diplomático en Ecuador, Brasil, Reino Unido y Turquía, recorrió una carrera marcada por la capacidad de resolver problemas, construir relaciones para Chile y asumir responsabilidades cada vez mayores dentro del servicio exterior.

«Estamos hablando de un personaje realmente excepcional, no solamente por su inteligencia y por su capacidad, sino, sobre todo, por su enorme voluntad de sacar las cosas adelante», afirmó.

Entre los episodios que destacó estuvo la decisión del diplomático de permanecer en el servicio exterior pese a recibir, después de su trabajo en Brasil, una oferta laboral considerablemente más ventajosa en el sector privado. Para el exministro, esa elección resumía una vocación sostenida durante décadas.

«No solamente fue una larga vida de éxitos, sino también una vida de problemas, pero, sobre todo, una vida dedicada a lo que uno cree y que es necesario hacer: a una profesión».

Alfredo Labbé: el oficio de representar a Chile

Desde su experiencia en el servicio exterior, el exembajador y exdirector general de Política Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, Alfredo Labbé Villa, leyó la trayectoria de Alejandro Jara Lazcano como expresión de una manera de ejercer la diplomacia basada en la preparación, la construcción de vínculos y la capacidad de actuar con criterio en contextos complejos.

«La diplomacia es antes que nada una forma de arte. Arte del matiz, de la discreción y de la interlocución culta, arte político en el que las palabras pesan y abren espacio para la persuasión, la interpretación y la estrategia», sostuvo.

A partir de esa definición, destacó en el diplomático la capacidad de observar, estudiar con rigor, construir redes y adaptarse a realidades políticas y culturales diversas. Para el exembajador, esas cualidades explican buena parte de una carrera orientada a representar los intereses de Chile en contextos muy distintos.

«Don Alejandro emerge de estas páginas como un consumado maestro del arte de hacer amigos para Chile», afirmó.

El exembajador vinculó también esa manera de ejercer la profesión con una concepción del servicio público basada en la lealtad institucional al Estado y con una generación que contribuyó a ampliar la presencia internacional del país.

«Don Alejandro pertenece a una generación de diplomáticos que insertó eficazmente a Chile en el orden mundial, orden que también contribuyó a negociar y configurar», señaló.

Alejandro Jara Lazcano: memoria, gratitud y familia

El encuentro cerró con la intervención de su hijo, Alejandro Jara Puga, quien dio lectura a un mensaje escrito por Alejandro Jara Lazcano para la ocasión. En él, el diplomático recorrió las personas, instituciones y experiencias que reconoció como fundamentales en su vida y anunció que este primer volumen tendrá continuidad en una segunda entrega.

«Tengo mucho que agradecer: a mis padres, a la educación pública, al INBA, a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, a la Central de Quito, al servicio exterior de Chile, a mi familia y mucho más. Todo ello está reflejado en estas memorias biográficas», expresó en el mensaje leído por su hijo.

El cierre estuvo dedicado a su esposa, figura central también en las páginas del libro: «Dedico este libro a María Elena, mi mujer prematuramente fallecida, sin cuyo amor y apoyo esta vida de tantos éxitos y desafíos no habría sido posible».

Con esa dimensión íntima, el lanzamiento devolvió la mirada desde la historia política y diplomática hacia los afectos que sostuvieron una vida de más de un siglo. Al publicar este primer volumen, la Editorial Universidad Central de Chile contribuye a preservar y poner en circulación una memoria personal, familiar y documental que trasciende la experiencia de su protagonista e invita a nuevas generaciones a acercarse, desde otras preguntas y perspectivas, a una parte de la historia política y diplomática del país.

Vea la ceremonia en el canal de YouTube de la Universidad Central en el siguiente enlace https://www.youtube.com/live/if8yb-ngEOE?si=TQrG1uS3gRw9l8nS