Decana Gisela Alarcón reflexiona sobre liderazgo femenino y vocación médica en encuentro del Colegio Médico de Santiago

La autoridad académica participó en el conversatorio “Ser mujer en medicina: lo que habría querido saber a los 25”, instancia que reunió a médicas de distintas generaciones para compartir experiencias, desafíos y aprendizajes en el ejercicio profesional.

En el marco del segundo encuentro de Mujeres Médicas, organizado por el Colegio Médico de Santiago el pasado sábado 25 de abril, la decana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Gisela Alarcón, fue una de las expositoras del conversatorio “Ser mujer en medicina: lo que habría querido saber a los 25”. La actividad, que contó con una alta convocatoria y un ambiente marcado por la cercanía y la reflexión, se consolidó como un espacio relevante para el diálogo intergeneracional en el ámbito de la salud.

La instancia fue moderada por Camila González, subconsejera académica de la carrera de Medicina de la Pontificia Universidad Católica, quien abrió la conversación con una pregunta que guio el intercambio: qué les habría gustado saber a los 25 años y si habrían tomado las mismas decisiones profesionales. A partir de esta reflexión, la decana Alarcón compartió su trayectoria y aprendizajes acumulados tras más de cuatro décadas de ejercicio profesional.

“Uno sabe muy poco de lo que le va a ocurrir en la vida, no solamente en lo profesional. Cuando uno egresa, enfrenta emociones que nadie advierte, como la inseguridad o el llamado síndrome del impostor”, señaló. En esa línea, enfatizó la importancia de la autovaloración en las primeras etapas de la carrera: “Lo primero que les diría es siéntanse seguras, siéntanse valoradas y valórense a sí mismas”.

Durante su intervención, también destacó el carácter dinámico y diverso de la medicina como disciplina. “La carrera no es solo para adquirir conocimientos, sino para desarrollar competencias y saber cómo ejercer. Es una profesión que abre múltiples caminos: clínica, salud pública, gestión, investigación. No es un trayecto único ni definitivo”, explicó, relevando la posibilidad de transitar entre distintas áreas a lo largo de la vida profesional.

Asimismo, abordó las brechas de género aún presentes en el ejercicio médico, compartiendo experiencias personales que evidencian sesgos culturales persistentes. “No permitan el ‘doctorcita’ o ‘señorita’. Eso es una señal de algo más profundo. Es importante corregirlo con respeto, pero también con convicción”, afirmó.

En el cierre de su participación, la decana reforzó un mensaje centrado en la confianza y la resiliencia: “Si pudiera hablar conmigo misma hace 40 años, me diría: siéntete segura, valórate. Este es un oficio que se ejerce con compromiso social, empatía y conocimiento. No tengan miedo”. Además, destacó la importancia del aprendizaje a partir de la experiencia: “Ningún médico puede decir que no ha cometido errores. Lo importante es aprender de ellos y seguir adelante”.

Finalmente, Alarcón subrayó el valor del trabajo colaborativo entre mujeres en el ámbito de la salud. “Apoyarnos entre nosotras es fundamental. A veces basta con conversar, acompañarse, ayudarse en lo cotidiano. Eso fortalece el liderazgo femenino y contribuye a construir espacios más equitativos”, concluyó.