La importancia de mantener los vínculos personales y fomentar el pensamiento propio frente al creciente uso de las tecnologías digitales fue uno de los principales mensajes del conversatorio “Infancias y adolescencias en tiempos de IA: salud mental, pantallas y redes sociales”, realizado el viernes 16 de octubre en el Auditorio Carlos Blin de la Universidad Central de Chile, en VKII. Durante el encuentro se abordaron los efectos de las pantallas, las redes sociales y la inteligencia artificial en el desarrollo emocional y cognitivo de niñas, niños y adolescentes.
El encuentro, que contó con la participación de estudiantes, docentes, funcionarios y público externo, surgió a partir del libro El cerebro roto y la generación emergente, escrito por los psiquiatras infantojuveniles Elías Arab López y Katerina Sommer Alarcón. Durante la actividad, el Dr. Arab presentó las principales ideas de la obra en una conversación moderada por Sebastián Rumie Rojo, profesor y editor de Revista Enfoques de Fegoc.
Uno de los principales temas abordados fue la importancia de los vínculos personales durante la infancia. Según explicó el Dr. Arab, las relaciones cercanas con otras personas permiten desarrollar habilidades como la empatía y aprender a reconocer las emociones de los demás. En este sentido, advirtió que el uso de pantallas, redes sociales e inteligencia artificial desde edades tempranas puede desplazar oportunidades de interacción y aprendizaje social.
Durante la exposición, el Dr. Arab destacó la importancia del contacto directo con otras personas durante la primera infancia, una etapa fundamental para el desarrollo del cerebro. Explicó que el tiempo dedicado a las pantallas puede reemplazar actividades esenciales como jugar, conversar, moverse o dormir, necesarias para el desarrollo emocional y cognitivo de niñas y niños.
Al abordar la adolescencia, señaló que ya no basta con medir cuántas horas pasan las y los jóvenes frente a una pantalla. También es necesario observar qué hacen durante ese tiempo, cómo interactúan con los contenidos y cuánto espacio existe para el pensamiento propio.
En esta etapa, explicó, el cerebro es especialmente sensible a la aprobación de los demás, lo que puede aumentar la vulnerabilidad frente a plataformas que buscan captar constantemente la atención mediante estímulos como los “me gusta”. A ello se suman otros riesgos asociados al entorno digital, como el impacto de las imágenes generadas con inteligencia artificial en la percepción de la propia imagen y el uso de deepfakes en situaciones de ciberacoso.
La inteligencia artificial también ocupó un lugar importante en la conversación. El Dr. Arab advirtió sobre los riesgos de utilizar estas herramientas para resolver tareas que requieren reflexión, argumentación o análisis. Según explicó, delegar estos procesos puede limitar las oportunidades de ejercitar el pensamiento propio y generar una falsa sensación de comprensión, cuando las respuestas se obtienen sin realizar el esfuerzo necesario para aprender.
En esa misma línea, abordó el uso de chatbots que simulan relaciones de amistad y que, al estar siempre disponibles y ofrecer respuestas complacientes, pueden afectar la capacidad de enfrentar la frustración y desenvolverse en las relaciones personales. Sin embargo, también reconoció posibles beneficios de estas tecnologías, como las tutorías personalizadas y las herramientas que apoyan a personas con autismo en el aprendizaje de habilidades sociales, siempre que exista supervisión humana.
Entre sus recomendaciones, el especialista planteó la importancia de proteger las horas de sueño mediante espacios libres de pantallas, conversar abiertamente con niñas, niños y adolescentes sobre cómo utilizan la inteligencia artificial y fomentar el pensamiento crítico. También destacó la necesidad de promover espacios de convivencia presencial y avanzar en regulaciones que resguarden a la infancia frente a los riesgos asociados a estas tecnologías.
Tras la exposición, las y los asistentes participaron en una ronda de preguntas en la que compartieron inquietudes y experiencias sobre el uso de pantallas y tecnologías digitales en sus hogares, espacios educativos y lugares de trabajo. La conversación permitió retomar uno de los principales mensajes del encuentro: la importancia de mantener los vínculos personales y el diálogo frente a los desafíos que plantea el entorno digital.

