DAVE reconoció al estudiante de Contador Auditor Lucas Chacón como Dirigente del Mes

Con 19 años, preside el Centro de Estudiantes de la carrera y compatibiliza la representación de más de 150 estudiantes con viajes diarios desde San Francisco de Mostazal, sus estudios y un trabajo de fin de semana.

Cada mañana, Lucas Chacón viaja desde San Francisco de Mostazal hasta Santiago. El trayecto en tren y metro le toma cerca de una hora y media por sentido. A esa rutina suma sus estudios, un trabajo de fin de semana en una estación de servicio y la presidencia del Centro de Estudiantes de Contador Auditor de la Universidad Central de Chile. Su compromiso con la representación estudiantil llevó a la Dirección de Apoyo y Vida Estudiantil (DAVE) a reconocerlo como Dirigente del Mes de octubre.

A sus 19 años, representa a una comunidad de más de 150 estudiantes y asume esa responsabilidad con una convicción clara: la representación se construye con presencia, trabajo y vocación de servicio.

El liderazgo estudiantil no es nuevo en su trayectoria. Fue presidente de curso en su liceo técnico comercial de Rancagua, donde participó en ferias destinadas a acercar su especialidad a otros estudiantes y en un consejo de presidentes de curso, instancia en la que se discutían derechos y deberes estudiantiles. Antes, durante la educación básica, también había desempeñado ese rol.

Ya en la U. Central, su participación en clases y su disposición a colaborar llamaron la atención de docentes y compañeros desde el primer año. Durante su segundo semestre, el entonces presidente del centro de estudiantes le propuso integrarse como vicepresidente para conocer el funcionamiento de la organización. «Me dijo que le habían llegado recomendaciones mías de profesores y compañeros», recordó.

Como vicepresidente, aprendió a gestionar y rendir recursos, y participó en iniciativas como la premiación por rendimiento académico, el préstamo de calculadoras para estudiantes de la carrera y la coordinación de movilizaciones.

En junio de este año, ante la necesidad de contar con un centro de estudiantes más presente, impulsó junto con el equipo la convocatoria a una asamblea y a nuevas elecciones, con el respaldo del entonces presidente. Se presentó una lista única, que recibió el apoyo de la mayoría del estudiantado tras una campaña desarrollada principalmente mediante redes sociales y WhatsApp.

Desde que asumió la presidencia, el centro ha realizado distintas actividades con apoyo de la DAVE. Entre ellas, una ceremonia de bienvenida a estudiantes de primer año que permitió retomar el sistema de apadrinamiento, mediante el cual integrantes de generaciones más avanzadas orientan a quienes se incorporan a la carrera sobre los servicios de la U. Central y la resolución de dudas académicas.

También organizaron una completada que reunió, según el dirigente, a cerca del 92 % del estudiantado de la carrera y en la que se reconoció a quienes obtuvieron los primeros lugares académicos de cada generación. «Hemos tratado de colaborar con la carrera y con otros centros», destacó. El equipo mantiene reuniones semanales y una instancia mensual con la dirección de la carrera de Contador Auditor para revisar la situación de la carrera y sus proyectos futuros.

Liderazgo, estudios y vida cotidiana

El estudiante asiste a clases los lunes, miércoles y viernes, mientras que los fines de semana trabaja en turnos que, en ocasiones, terminan pasadas las 23:00 horas. Los martes y jueves, cuando no tiene clases, suele concentrarse en las tareas del centro de estudiantes. Con su trabajo costea sus traslados diarios, que representan un gasto importante.

Compatibilizar estas responsabilidades no ha sido sencillo. Reconoció que su rendimiento académico disminuyó durante un tiempo después de asumir nuevas funciones, pero que ha logrado recuperarlo progresivamente. Para ello, aprovecha los trayectos, las pausas de sus turnos de trabajo y el tiempo en casa para estudiar. «Si no lo escribo, no lo entiendo», explicó al describir su método de estudio, basado en leer, resumir y repasar.

También procura reservar espacios personales: juega fútbol siete y entrena en casa. «Si no me doy instancias para mí, voy a colapsar», afirmó. En ese equilibrio, destacó especialmente el apoyo de su familia: «Siempre me han dicho que no tengo la obligación de hacerlo todo bien, que está bien fallar».

El dirigente tiene también nuevas aspiraciones: le gustaría integrar en algún momento la federación de estudiantes. Para él, ese camino comienza en el trabajo cotidiano. «Hay que empezar por hacer cambios mínimos y luchar desde las cosas pequeñas», señaló.

Al mismo tiempo, ya piensa en la continuidad del centro de estudiantes y en la formación de quienes podrán sucederlo. «Amo mi carrera y no me gustaría que nos quedáramos sin un centro, sin voz y sin voto», aseguró, al destacar el interés que ha observado tanto en estudiantes de su generación como en otras más jóvenes.

«Siempre he tenido que pelear todo», resumió. En esa frase condensa una trayectoria marcada por el esfuerzo, pero también por la convicción de que las dificultades pueden transformarse en una forma de servicio. Mientras proyecta nuevas responsabilidades, ya prepara el relevo del centro de estudiantes para que la organización mantenga continuidad, representación y una voz activa dentro de la carrera.