La carrera de Terapia Ocupacional de la Universidad Central de Chile celebró la ceremonia de titulación de una nueva generación de profesionales en el Aula Magna de la Universidad Central. El encuentro reunió a autoridades académicas, docentes, familias y amistades, quienes acompañaron a las y los egresados en el hito que marca el fin de su formación universitaria y el inicio de su vida laboral.
Durante la jornada, las autoridades destacaron el sello distintivo de la institución y el valor de la disciplina ante los desafíos actuales del país en materia de salud mental, envejecimiento poblacional y equidad social.
La vicedecana de la sede Santiago de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, María Vanessa Hormazábal, resaltó la trascendencia de este logro institucional y formativo: «Hoy es, sin duda, un día de celebración para nuestra Facultad y para la Universidad Central de Chile. Nos reunimos para reconocer el esfuerzo, la constancia y el compromiso de quienes culminan exitosamente su proceso formativo y se incorporan a la comunidad profesional de la Terapia Ocupacional. Toda ceremonia de titulación representa uno de los momentos más significativos de la vida universitaria. Es la expresión concreta de un proyecto educativo que busca formar profesionales competentes, pero también personas íntegras, comprometidas con la sociedad«.
Asimismo, la autoridad hizo hincapié en la responsabilidad ética y social que asumen las y los nuevos terapeutas ocupacionales ante las problemáticas contemporáneas: «Nuestra sociedad enfrenta hoy desafíos crecientes vinculados al envejecimiento de la población, a la salud mental de las personas, a la inclusión también de las personas en situación de discapacidad, la equidad en el acceso a oportunidades y a la construcción de comunidades más participativas. Frente a estos desafíos, la Terapia Ocupacional tiene un rol fundamental. Ustedes están llamados a convertirse en agentes de transformación social capaces de contribuir al bienestar individual y colectivo desde una mirada integral y centrada en las personas«.
Por su parte, la directora de la carrera de Terapia Ocupacional, Viviana Rodríguez la Pietra, reflexionó sobre el proceso de aprendizaje, recordando las etapas superadas por los estudiantes y el propósito de la gestión y la formación continua en el ejercicio profesional: «Verlos hoy aquí es una de las mayores satisfacciones que puede experimentar quien participa en la formación de futuros profesionales. Porque una titulación no representa únicamente la aprobación de asignaturas o el cumplimiento de un plan de estudios; representa años de esfuerzo, aprendizajes, alegrías, frustraciones, prácticas, desvelos, trabajos grupales, evaluaciones y todos estos desafíos ya superados. Fui testigo del compromiso, de las dudas, de la perseverancia y del crecimiento de esta generación. Por eso hoy me resulta especialmente gratificante ver cómo dejan atrás la condición de estudiantes para asumir plenamente la identidad de terapeutas ocupacionales«.
En representación de la cohorte, la nueva profesional Francesca Ferrada Velásquez —quien fue distinguida con el premio «Espíritu U. Central»— compartió emotivas palabras sobre los retos asumidos durante el periodo de pandemia y el verdadero sentido de la vocación en el terreno clínico y comunitario.
«Estudiar Terapia Ocupacional no es solamente aprender conceptos, modelos, evaluaciones y estrategias de intervención. Fue aprender a detenernos, a escuchar, a comprender que detrás de cada persona existe una historia, un contexto, una familia, intereses, desafíos, capacidades y muchos sueños. Aprendimos que aquello que para nosotros puede parecer una actividad cotidiana, para otra persona puede tener un significado enorme. Y fue precisamente al irnos acercando a estas historias cuando comenzamos a aprender el verdadero sentido de nuestra profesión», destacó la titulada.
Ferrada enfatizó además el rol que le cabe a la disciplina en la defensa de derechos y en la transformación de las barreras sociales: «Desde nuestro rol tenemos la posibilidad, pero también la responsabilidad de acompañar, visibilizar, cuestionar y transformar. Porque nosotras sabemos que muchas veces el problema no está en la persona, sino en el contexto que no ha sido pensado para incluirla. Y quizás esa es una de las mayores responsabilidades que hoy asumimos como profesionales: utilizar nuestra profesión no solo para intervenir, sino para defender derechos, ampliar oportunidades y contribuir a construir una sociedad donde participar no sea un privilegio, sino una posibilidad real para todas las personas«.
La ceremonia culminó con la entrega de diplomas y el reconocimiento a docentes y familias por el acompañamiento brindado a lo largo del trayecto académico.






