Un importante punto de encuentro entre la academia y la salud pública se vivió en la Universidad Central, donde la carrera de Kinesiología llevó a cabo la “Jornada Interdisciplinaria sobre Osteosarcoma: De la guía GES a la recuperación funcional”.
La instancia se desarrolló en el marco del convenio de colaboración entre la casa de estudios y el Instituto Traumatológico, buscando articular a los diferentes profesionales del área médica y de la rehabilitación para acelerar el diagnóstico, optimizar el tratamiento y garantizar un acompañamiento oportuno que devuelva la calidad de vida a los usuarios.
El osteosarcoma es el tumor óseo primario más frecuente, afectando principalmente a adolescentes y jóvenes de entre 15 y 25 años. Al ser una patología priorizada en las Garantías Explícitas en Salud (GES), contar con un flujo continuo entre la sospecha y la atención especializada resulta vital.
Durante la jornada, el Dr. Oscar Ceballos, traumatólogo especialista en oncología musculoesquelética del Instituto Traumatológico, subrayó el rol esencial que juegan las y los kinesiólogos en la detección temprana dentro del sistema de salud: “En Chile nos pasa mucho que lamentablemente hay una educación deficiente en oncología ortopédica. Nos llegan pacientes con dolor persistente de meses tratados como patologías comunes. Cerca de un 20% de los osteosarcomas terminan siendo sospechados porque el kinesiólogo es quien pasa más tiempo con el paciente, evalúa su funcionalidad y levanta la alerta para pedir una radiografía básica”.
El especialista enfatizó que, ante dolores óseos sin causa clara o que no responden al tratamiento convencional en jóvenes, la sospecha rápida y una simple radiografía pueden marcar la diferencia en el pronóstico.
El recorrido del paciente dentro de la red pública cuenta con estrictos protocolos de atención. Así lo detalló Sebastián Betancourt, terapeuta ocupacional y coordinador GES del Instituto Traumatológico, quien explicó la importancia de conectar el diagnóstico con las fases de intervención clínica desde el primer día: “Desde que un paciente ingresa con sospecha, tenemos plazos definidos para la confirmación por biopsia y el inicio del tratamiento. Hoy día el desafío en el que estamos trabajando es trasladar la rehabilitación y la prehabilitación al momento inicial del diagnóstico. Que el usuario esté conectado desde el día uno con kinesiología, terapia ocupacional y cuidados paliativos para brindarle un soporte integral tanto a él como a su familia”.
Betancourt añadió que el trabajo en red busca derribar barreras geográficas y de derivación tardía, garantizando además el acceso inmediato a ayudas técnicas y acompañamiento continuo.
La jornada también profundizó en el impacto ocupacional y social que genera esta patología en jóvenes en etapa escolar o universitaria. Al respecto, César Villarroel, terapeuta ocupacional del Instituto Traumatológico, abordó el enfoque humano y cotidiano necesario durante el proceso terapéutico: “Recibir este diagnóstico frena los proyectos de vida de jóvenes de 15 o 20 años. Nuestro trabajo no es solo controlar el tumor o recuperar la movilidad física, sino también velar por sus derechos, como el acceso a la educación, y acompañar a sus familias. La calidad de vida y la reintegración a sus actividades significativas son aspectos centrales de toda la rehabilitación”.
El encuentro contó además con la participación activa de docentes y estudiantes del Semillero de Investigación de Kinesiología de la U. Central, quienes han presentado trabajos vinculados al Instituto Traumatológico en instancias como el Congreso de la Asociación Chilena de Ciencias del Movimiento, consolidando una alianza que promete seguir impulsando la innovación, la tecnología quirúrgica 3D y la formación clínica de vanguardia.




