La resistencia a los antibióticos se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud pública global. Ante la progresiva pérdida de eficacia de los tratamientos convencionales, la búsqueda de alternativas terapéuticas innovadoras es una prioridad para la comunidad científica. En este contexto, investigadores de la Universidad Central de Chile alcanzaron un importante hito al publicar un exhaustivo trabajo de revisión en Pharmacology & Therapeutics, una de las revistas más destacadas del ámbito científico internacional en el área de la farmacología y la terapéutica.
El trabajo, liderado por el Dr. Christian Palavecino Beaumont y la Dra. Angélica Bravo Rozas junto a un equipo de colaboradores, es un comprehensive review titulado “Antimicrobial photodynamic therapy across ESKAPE pathogens: Efficacy, limitations, and a pathogen-adapted framework toward clinical translation” (Terapia fotodinámica antimicrobiana contra patógenos ESKAPE: Eficacia, limitaciones y un marco adaptado a patógenos para la traducción clínica).
El estudio se enfoca en el grupo de bacterias conocido por el acrónimo ESKAPE (Enterococcus spp., Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp). Estos microorganismos son responsables de graves infecciones intrahospitalarias y se caracterizan por su alta capacidad para desarrollar multirresistencia, formar complejas capas protectoras denominadas biofilms y evadir la acción de los fármacos tradicionales.
Para hacer frente a este reto, los investigadores analizaron el potencial de la terapia fotodinámica antimicrobiana (aPDT). Esta técnica no depende de los antibióticos tradicionales: su mecanismo de acción consiste en activar un agente fotosensibilizador mediante luz de una longitud de onda específica, lo que genera especies reactivas de oxígeno que destruyen de forma dirigida las estructuras celulares de las bacterias.
La revisión analizó la evidencia científica internacional y confirmó que, bajo condiciones optimizadas, la aPDT logra reducciones bacterianas superiores a 3 log10 UFC (Unidades Formadoras de Colonias), nivel que demuestra una actividad antimicrobiana clínicamente significativa.
Sin embargo, el análisis evidenció que la respuesta no es uniforme en todas las especies:
- Bacterias Gram positivas (como Staphylococcus aureus): Muestran una mayor susceptibilidad a la luz y al fotosensibilizador.
- Bacterias Gram negativas (como Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella pneumoniae): Presentan barreras estructurales complejas en su envoltura celular y biofilms más densos, lo que dificulta la penetración de los agentes terapéuticos.
“La eficacia de la terapia fotodinámica no depende únicamente del fotosensibilizador utilizado, sino de una interacción compleja entre las características biológicas del microorganismo, la estructura del biofilm, el sistema de administración del agente y la capacidad de hacer llegar adecuadamente la luz al sitio de infección”, destaca el Dr. Christian Palavecino Beaumont.
Por esta razón, la principal aportación de esta publicación es la propuesta de un marco adaptado al patógeno: no existe una formulación única o estándar para todas las infecciones. La selección del fotosensibilizador, las dosis de luz y los sistemas de entrega deben diseñarse de manera específica según las propiedades biológicas de cada bacteria y la localización anatómica del proceso infeccioso.
Además, los estudios revisados sugieren que la aPDT no solo logra la muerte bacteriana directa, sino que también degrada los biofilms, atenúa los factores de virulencia y logra sensibilizar nuevamente a las bacterias ante los antibióticos convencionales.
Publicar en Pharmacology & Therapeutics —revista que registra un Factor de Impacto de 12,5 y un CiteScore de 28,3 según ScienceDirect— posiciona la investigación realizada en la U. Central en la vanguardia del conocimiento biomédico mundial. A diferencia de un artículo científico enfocado en un experimento aislado, esta revisión crítica sintetiza la evidencia global existente, identifica los vacíos de conocimiento y traza la hoja de ruta para llevar esta tecnología desde el laboratorio hasta la práctica clínica real.
“Participar en la elaboración de una revisión de este alcance permite sintetizar la evidencia científica internacional y proponer orientaciones concretas para la traducción clínica de nuevas terapias, fortaleciendo la investigación de excelencia y el desarrollo de carreras científicas independientes en el país”, señala la Dra. Angélica Bravo Rozas.
Con este trabajo, el equipo investigativo de la U. Central consolida una sólida línea de trabajo en microbiología molecular y farmacología aplicada, aportando respuestas concretas a uno de los problemas sanitarios más complejos de nuestro tiempo.