Equipos DAVE de Santiago y Coquimbo realizaron jornada de colaboración en convivencia estudiantil

Durante dos días, los equipos de Santiago y Coquimbo compartieron experiencias y herramientas para la gestión de la convivencia estudiantil, junto con antecedentes que servirán de base para elaborar un plan de instalación adaptado a la realidad de la sede regional.

El trabajo colaborativo entre la Dirección de Apoyo y Vida Estudiantil (DAVE) de Santiago y la Subdirección de Apoyo y Vida Estudiantil de la Sede Región de Coquimbo permitió compartir la experiencia desarrollada en convivencia estudiantil, fortalecer herramientas para la resolución colaborativa de conflictos y avanzar en una propuesta adaptada a la realidad de la sede regional. La jornada se realizó los días 12 y 13 de agosto e incluyó espacios de trabajo con unidades académicas y contrapartes, además de una capacitación dirigida al equipo de la Subdirección.

La mañana del miércoles 12 participaron las direcciones de carrera, las contrapartes de derivación y el equipo de la Subdirección. Allí se presentó un resumen del diagnóstico institucional en convivencia, elaborado por un consultor externo en ambas sedes durante 2025, y se expuso la experiencia de creación e instalación del Departamento de Convivencia Estudiantil de Santiago, con la participación de la mediadora a cargo.

La presentación detalló el Plan de Instalación del Departamento: su activación operativa, la definición de funciones, la organización del trabajo y la articulación con otras áreas de la U. Central. También se explicó el rol del Departamento en la recepción, orientación y abordaje de conflictos que no constituyen materias disciplinarias, pero que requieren acompañamiento institucional para prevenir su escalamiento. Se revisaron, además, las formas de intervención, los criterios para definir el tipo de apoyo requerido y la importancia de contar con mecanismos claros de ingreso, derivación, registro y seguimiento.

El espacio incluyó un intercambio con las direcciones de carrera y las contrapartes sobre su participación en estos casos y sobre la necesidad de distinguir los conflictos que pueden abordarse desde la convivencia estudiantil de aquellos que deben derivarse a otras instancias. También se recogieron las particularidades de la Sede Región de Coquimbo, para que una futura implementación considere su estructura, sus recursos y su realidad local, evitando replicar de forma automática el modelo de Santiago.

Capacitación y continuidad del proceso

Ese mismo miércoles por la tarde comenzó la Capacitación en Mediación Estudiantil para el equipo de la Subdirección. La primera parte entregó un marco común sobre la mediación como herramienta de gestión colaborativa de conflictos en el contexto universitario. Se abordó el rol de la persona mediadora como tercera parte facilitadora del diálogo y no como quien determina quién tiene la razón. Se revisaron la neutralidad, la imparcialidad, la voluntariedad, la confidencialidad y la construcción conjunta de acuerdos, además de las etapas del proceso y de habilidades como la escucha activa, la formulación de preguntas, la reformulación, la validación y el manejo de situaciones de tensión.

El jueves 13 se realizó la segunda parte, de carácter práctico. Se profundizó en técnicas para facilitar el diálogo, reconocer posiciones e intereses, manejar momentos de bloqueo y favorecer soluciones construidas en conjunto. Mediante ejercicios y el análisis de casos del ámbito estudiantil, el equipo discutió formas de intervención, los límites de la mediación y los criterios para decidir cuándo un caso puede abordarse por esta vía y cuándo corresponde derivarlo. La jornada cerró con una síntesis de los aprendizajes y una evaluación general de la capacitación.

Además de la agenda general, se sostuvo una reunión de trabajo con la subdirectora de Apoyo y Vida Estudiantil de la Sede Región de Coquimbo para apoyar la continuidad del proceso. En ella se entregaron los documentos e instrumentos que utiliza el Departamento de Convivencia Estudiantil en Santiago, junto con los antecedentes del Plan de Instalación: ficha de derivación, consentimiento, constancia de información, acta tipo de mediación y manual de apoyo, entre otros.

El propósito no es instalar el mismo modelo en Coquimbo, sino ofrecer una base de trabajo para que la Subdirección revise lo pertinente a su realidad y elabore un Plan de Instalación propio, que será presentado a la Vicerrectoría. Se acordó que la subdirectora preparara una propuesta que considere la estructura organizacional de la sede, sus capacidades actuales, la demanda estudiantil y los mecanismos de articulación existentes, de modo que permita identificar oportunamente las brechas, recursos y apoyos necesarios.

La jornada permitió avanzar en tres ámbitos: la socialización del modelo de convivencia desarrollado en Santiago, el fortalecimiento de las capacidades del equipo de Coquimbo y la generación de condiciones para una propuesta local. Las direcciones de carrera, las contrapartes y el equipo de la Subdirección conocieron de primera mano el sentido y el funcionamiento del Departamento, lo que generó un lenguaje común sobre su rol. A la vez, el equipo completo incorporó herramientas de mediación aplicables al trabajo cotidiano con el estudiantado.

Este trabajo conjunto contribuye a construir una comunidad universitaria en la que la convivencia, el diálogo y la resolución colaborativa de los conflictos formen parte de la experiencia formativa. El desarrollo de capacidades propias en cada sede permite, además, responder a sus distintas realidades y fortalecer entornos de estudio basados en el respeto, el cuidado y la participación de quienes integran la U. Central.