En un significativo hito para el desarrollo de la investigación científica en la U. Central, el Dr. Marco Mellado, académico e investigador del Grupo de Investigación en Ciencias Biomédicas Aplicadas (CiBiA), junto a dos estudiantes de la carrera de Tecnología Médica, Martina Carrasco y Ayleen Cuevas, publicaron un artículo científico de alto impacto en la revista internacional Spectrochimica Acta, Parte A: Espectroscopia Molecular y Biomolecular (SAA), perteneciente al cuartil 1 (Q1) y posicionada en el lugar 6 de 43 en la categoría de espectroscopia a nivel mundial.
El estudio, titulado “Un quimiosensor fluorescente basado en chalcona heterocíclica para la detección selectiva de Cu(II): perspectivas mecanísticas y aplicaciones preliminares en imágenes bacterianas”, aborda el desarrollo de un sensor químico de cobre (II) basado en la modificación de sus propiedades ópticas de absorción y emisión de luz. En la investigación se evaluó el comportamiento del sensor en presencia y ausencia de cobre, se determinaron los mecanismos detrás de sus cambios ópticos, se evaluó su desempeño en muestras reales de agua y se exploró su uso en aplicaciones biológicas.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la participación activa e integración temprana de estudiantes de pregrado en labores de investigación avanzada. Durante 2025, Martina Carrasco y Ayleen Cuevas —quienes cursan las especialidades de Bioanálisis e Imagenología, respectivamente— lideraron los ensayos experimentales de absorción y emisión de luz en el laboratorio.
«Para mí es un orgullo poder incorporar a alumnas de pregrado en etapas tempranas a la investigación, porque así podrán tomar una mejor decisión al momento de salir de su profesión. Esta investigación se ha logrado en gran parte por el trabajo de las alumnas, así como la colaboración en los aspectos biológicos del Dr. Manuel Valenzuela-Valderrama y la Sta. Rosy Brito», destaca el Dr. Marco Mellado.
Para las estudiantes, el proceso representó un desafío de constante aprendizaje y precisión metodológica: «Al principio era difícil porque partimos con análisis cualitativos. Luego, cuando empezamos con los cuantitativos, se nos hizo muy complicado porque teníamos que ser mucho más precisas en la medición. Nos faltaba la práctica y el profe nos tuvo harta paciencia; fue prueba y error todo el rato, pero al final resultó lo que esperábamos», explica Martina Carrasco.
Por su parte, Ayleen Cuevas valora la transmisión directa de conocimientos en la práctica de laboratorio: «Yo partí con harto miedo porque era una cosa que nunca había hecho, pero el profe se da el tiempo de ir enseñando paso a paso. Uno le va agarrando el gustito. Además, entender la teoría o los enlaces cuando observamos cosas raras ha sido un proceso donde siempre tenemos orientación».
Un hallazgo prometedor para el diagnóstico médico
Tras el procesamiento de datos y modelamiento computacional realizado entre diciembre y enero, el equipo buscó proyectar las aplicaciones del compuesto más allá del análisis ambiental. En colaboración con el Dr. Manuel Valenzuela-Valderrama y Rosy Brito, se ejecutaron ensayos en modelos celulares.
Aunque inicialmente se evaluó la posibilidad de que la molécula tiñera células humanas como sistema de diagnóstico, los ensayos en cinco líneas celulares distintas resultaron negativos. Sin embargo, al probar el compuesto en microorganismos, se descubrió que el fluoróforo teñía de manera selectiva bacterias grampositivas y gramnegativas.
Este resultado preliminar abre la puerta al desarrollo de plataformas para la identificación de infecciones bacterianas dentro de tejidos o sistemas biológicos complejos.
El trabajo refleja también la política de redes internacionales del grupo CiBiA, contando con la colaboración de la Dra. Flor Rodríguez-Prieto, investigadora de la Facultad de Química de la Universidad de Santiago de Compostela (España), experta en espectroscopia de absorción y emisión.
Actualmente, durante 2026, las estudiantes continúan vinculadas al laboratorio trabajando en pruebas de selectividad para nuevos proyectos científicos, consolidando una línea de formación investigativa que vincula la docencia de pregrado con la generación de conocimiento de frontera.



