Carrera de Medicina celebró la investidura de su primera generación de futuros médicos y médicas de la facultad

El evento congregó a autoridades, académicos y familiares en torno al ingreso de los alumnos de tercer año al ciclo clínico, consolidando un proyecto educativo que prioriza la empatía, el rigor científico y la humanización.

En una jornada marcada por la emoción institucional y familiar, el Aula Magna Fundadores de la Universidad Central de Chile fue el escenario de un acontecimiento sin precedentes para la casa de estudios. La carrera de Medicina de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud celebró su primera ceremonia de investidura, un hito que formaliza el paso de los estudiantes de tercer año hacia los campos clínicos y que pone de relieve una visión formativa donde la excelencia técnica es inseparable de la calidad humana.

El evento reunió a directivos, docentes y a las familias de los jóvenes investidos, quienes acompañaron a la primera generación de futuros médicos y médicas en este momento trascendental. La instancia no solo reflejó el crecimiento sostenido de la facultad, sino que reafirmó el sello distintivo que la institución busca imprimir en la salud pública y privada del país: profesionales íntegros capaces de comprender que detrás de cada patología existe un rostro, una historia y un entorno humano que requiere atención integral.

Durante la ceremonia, las autoridades destacaron que la medicina contemporánea no puede sostenerse únicamente sobre el dominio de la tecnología y el diagnóstico farmacológico. La columna vertebral del ejercicio médico descansa en la confianza y en la capacidad de escucha.

El director de la carrera de Medicina, Daniel Skorka, profundizó en este concepto durante su discurso inaugural, interpelando directamente a los estudiantes sobre el verdadero sentido de su vocación. «Esta ceremonia marca un hito trascendental en su formación profesional; no solo representa el ingreso al ciclo clínico, sino el comienzo de una etapa donde el conocimiento adquirido se pone verdaderamente al servicio de las personas. De ahora en adelante aprenderán junto a pacientes reales, comprendiendo que cada enfermedad tiene un rostro, una historia, una familia, y descubrirán que el verdadero ejercicio de la medicina exige tanto conocimiento científico como muchísima sensibilidad humana», expresó.

El director enfatizó además que la confianza es el pilar fundamental de la profesión médica. En sus palabras, los pacientes depositan en manos de los facultativos lo más valioso que poseen: su salud, sus temores y sus esperanzas. Dicha confianza, advirtió, debe ser correspondida con competencia, prudencia, honestidad, respeto y un profundo compromiso ético. Asimismo, valoró el esfuerzo institucional detrás de este proceso, mencionando que la carrera ha transitado por un riguroso camino de fortalecimiento de su red de campos clínicos, consolidación de un cuerpo académico de excelencia y una cultura de mejora continua enmarcada en su actual proceso de acreditación.

La materialización de esta primera generación de médicos no es fruto del azar, sino de una planificación estratégica y rigurosa que comenzó años atrás. La decana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Gisela Alarcón, realizó un recorrido histórico para valorar el esfuerzo colectivo que permitió levantar el proyecto.

«Este proyecto fue diseñado durante aproximadamente dos años de manera seria, rigurosa y académica, cumpliendo con todos los estándares que hoy exige el sistema de acreditación chileno», señaló la decana, reconociendo el liderazgo de equipos clave en el diseño curricular y en la infraestructura de nivel internacional.

La autoridad destacó la labor del equipo liderado por la vicedecana de la sede Santiago, María Vanessa Hormazabal; el respaldo institucional del presidente de la Junta Directiva y exdecano, Dr. Patricio Silva; el soporte científico del Departamento de Formación Transversal en Salud, encabezado por el Dr. Marcelo Peña; y el control de calidad institucional asegurado por la Oficina de Educación Médica bajo la dirección de la Dra. Carolina Williams. Gracias a esta arquitectura institucional, la carrera garantiza que sus egresados posean bases científicas sólidas e impecables competencias para el ejercicio profesional.

El simbolismo de la jornada encontró uno de sus momentos más emotivos en la intervención del presidente del Centro de Estudiantes de Medicina, Lucas Cea, quien habló desde la trinchera del esfuerzo cotidiano, las noches de estudio y la incertidumbre superada por la convicción: «Hoy es el día en que la historia de la medicina de la Universidad Central de Chile cobra rostro, nombre y apellidos. Fueron ustedes quienes abrieron la huella cuando no había camino. Quien esté en esa cama no buscará en ustedes una nota perfecta, sino humanidad, unos ojos que sostengan su angustia, una palabra que devuelva la calma y una mano cálida que le recuerde que en los momentos más aterradores de la vida no están solos», manifestó Cea ante un auditorio visiblemente conmovido.

El dirigente estudiantil también tuvo palabras de gratitud hacia los núcleos familiares, reconociendo que el delantal blanco lleva impregnado el sacrificio silencioso de padres, parejas y seres queridos que sostuvieron el ánimo de los futuros médicos durante los momentos de mayor exigencia académica.

Para cerrar las reflexiones de la jornada, el presidente de la Honorable Junta Directiva y académico de la facultad, Dr. Patricio Silva, entregó una profunda lección sobre el significado conceptual de la ceremonia y la investidura con el delantal blanco: «La investidura está reservada para situaciones importantes de las personas, como cuando asume un presidente de la República o las máximas autoridades de justicia. Ustedes hoy han sido investidos con un delantal blanco que significa que están en condiciones de comenzar sus ciclos clínicos, donde las numerosas asignaturas que les quedan van a tener el sello permanente de aplicar la medicina en personas», reflexionó.

El académico celebró además la audacia institucional de haber impulsado la carrera de Medicina respaldados por el éxito previo de otras disciplinas de la salud en la universidad, concluyendo que la historia confirma que la decisión de apostar por una formación médica con sello humanista y estricto rigor científico fue un acierto absoluto.