La académica e investigadora Gabriela Zapata Román, del Centro de Investigación en Economía y Sociedad, ESOC, de la U. Central, presentó el martes 14 de julio los resultados de un estudio sobre las trayectorias laborales de hombres y mujeres en Chile durante los últimos veinte años.
La ponencia, titulada ‘Entrar, salir y permanecer: desigualdades de género en la participación laboral en Chile y coescrita con Valeria Scapini’, formó parte del IV Simposio en la Asociación de Estudios Latinoamericanos, LASA Cono Sur 2026. La exposición se realizó en la Universidad Diego Portales, durante el panel “Aspiraciones y promesas incumplidas: género, educación y reproducción de la vida en el Cono Sur II. Estrategias y trayectorias adaptativas ante futuros inciertos”.
El estudio utiliza datos de siete mediciones de la Encuesta de Protección Social, EPS, realizadas entre 2004 y 2024. A partir del seguimiento de las mismas personas, las investigadoras analizan sus movimientos entre cuatro estados laborales: empleo formal, empleo informal, desempleo y fuera del mercado laboral (inactividad).
Los resultados evidencian que la participación laboral femenina se mantuvo en torno al 52,7% durante 2024, una cifra similar a la registrada en 2018. Sin embargo, detrás de ese estancamiento se produjeron cambios importantes en las trayectorias de las mujeres.
La transición femenina desde el desempleo hacia fuera del mercado laboral aumentó de 15,3% durante el periodo 2015-2020 a 38,9% entre 2020 y 2024. Asimismo, la permanencia de las mujeres fuera del mercado laboral creció de 42,3% a 63,6%. Entre los hombres, este último indicador aumentó de 24,1% a 34,6%.
“La desigualdad de género en el mercado laboral no se explica solo por la informalidad, sino por cómo hombres y mujeres entran, salen y permanecen en distintas situaciones laborales a lo largo del tiempo. Nuestra evidencia muestra que, una vez que una mujer sale del mercado laboral, cada vez le cuesta más volver a entrar”, señaló Zapata Román.
La investigación también examina la incidencia de las responsabilidades de cuidado, las condiciones de empleos que exigieron alta disponibilidad, los sesgos de contratación y la movilidad ocupacional. Aunque la educación reduce parte de estas diferencias, los resultados indican que no consigue eliminarlas.
A partir de esta evidencia, las autoras plantean que las políticas públicas no deberían limitarse a promover la formalización del empleo. El estudio abre la discusión sobre el fortalecimiento de los sistemas de cuidado, el rediseño de las condiciones laborales y la creación de programas de reinserción temprana para mujeres que salieron del mercado laboral.
La presentación ante especialistas en género, economía laboral y ciencias sociales fortalece la contribución del ESOC y de la U. Central al análisis de las desigualdades que inciden en el desarrollo económico y social del país, mediante evidencia orientada a la discusión y formulación de políticas públicas.