La sexualidad y la afectividad han ocupado un espacio reducido en los estudios sobre el pueblo mapuche, habitualmente concentrados en el conflicto territorial y las demandas políticas. Esta ausencia fue el punto de partida de WallmapuSex, investigación liderada por la académica Ana Millaleo Hernández desde el Centro de Estudios Arquitectónicos, Urbanísticos y del Paisaje, CEAUP, de la U. Central.
El proyecto, que se encuentra en el segundo de sus tres años de ejecución, estudió las memorias, experiencias y conocimientos de mujeres mapuche para comprender cómo la sexualidad, la salud y el territorio formaron parte de una misma trama. “La temática mapuche suele abordarse desde la lógica del conflicto y muy poco desde el afecto o desde las formas en que las personas viven y construyen sus relaciones”, explicó Millaleo Hernández.
Mediante talleres y entrevistas, la investigación examinó cómo las participantes recordaron y transmitieron conocimientos asociados al lawen, la medicina tradicional basada en plantas. Estos saberes permitieron analizar las relaciones entre corporalidad, salud sexual y territorio.
Uno de los ejes del proyecto fue el concepto de “cuerpo-territorio”, desarrollado por mujeres indígenas de América Latina. Desde esta perspectiva, el territorio no correspondió únicamente al espacio físico habitado, sino también al cuerpo que experimentó, recordó y transmitió conocimientos. “La idea es recuperar el cuerpo como espacio territorial y reconocer las relaciones que estos cuerpos establecen en la construcción del Wallmapu”, señaló la investigadora.
Las participantes describieron este vínculo mediante experiencias como caminar descalzas, sentir el agua o recolectar hierbas medicinales. El estudio también abordó el placer como una experiencia relacionada con el cuerpo, la naturaleza y la espiritualidad, más allá de su dimensión genital.
Entre sus avances, WallmapuSex identificó memorias sobre prácticas femeninas que permanecieron fuera de los registros oficiales. Una de ellas fue el Katan Pilun, ceremonia en la que se perforaron los lóbulos de las niñas para entregarles sus primeros chaway o aros de plata. También surgieron relatos sobre salud sexual y otros conocimientos conservados en espacios familiares y comunitarios.
La investigación cuestionó, además, la idea de que el Wallmapu se limitó a los territorios ubicados al sur del río Biobío. “Santiago está en Wallmapu”, afirmó Millaleo, al explicar que la memoria geográfica mapuche también incorporó territorios situados al norte de ese límite y al otro lado de la cordillera de los Andes.
El proyecto difundió parte de sus avances mediante recursos educativos. En marzo de 2026 presentó Peküyen, un librillo sobre menstruación en contexto mapuche desarrollado junto con la Colectiva Ülcha Kushe. El equipo también preparó un juego educativo sobre sexualidad para la conferencia anual de la Native American and Indigenous Studies Association, realizada en julio en la Universidad Católica de Temuco.
WallmapuSex se enmarcó en el compromiso de la U. Central con el desarrollo de investigaciones vinculadas a desafíos sociales y culturales. A través del CEAUP, la institución fortaleció la producción y divulgación de conocimiento con enfoque intercultural y en diálogo con las comunidades.

