Uwe Rohwedder
Decano Ingeniería y Arquitectura, U. Central
Las recientes modificaciones a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) representan uno de los cambios regulatorios más relevantes para el desarrollo urbano de los últimos años. La incorporación de técnicas habilitantes alternativas, la actualización de la reglamentación térmica y una regulación más clara sobre los cambios de destino de las edificaciones buscan agilizar la tramitación de proyectos, fortalecer la eficiencia energética y otorgar una mayor certeza jurídica a quienes impulsan proyectos de construcción.
Sin embargo, estas reformas también plantean desafíos que no pueden ser ignorados. Si bien reducir la burocracia es una necesidad compartida, resulta indispensable que la simplificación de los procedimientos no debilite la planificación territorial ni afecte la calidad de los espacios públicos. El desarrollo de las ciudades debe responder a una visión de largo plazo, donde la rapidez en los permisos sea compatible con estándares urbanos, ambientales y sociales que beneficien a toda la comunidad.
También existe un amplio debate técnico. Si bien buscan facilitar la densificación en zonas con buena infraestructura, organizaciones como el Colegio de Arquitectos de Chile han advertido sobre los efectos estructurales que esto puede tener en la planificación territorial y los espacios públicos. El debate que hoy se abre en torno a la OGUC ofrece una oportunidad para avanzar hacia una regulación moderna, capaz de equilibrar eficiencia, inversión y sostenibilidad. Ese equilibrio será clave para construir ciudades más resilientes, ordenadas y preparadas para enfrentar los desafíos del futuro.