DAVE fortaleció capacidades para el acompañamiento estudiantil en salud mental

La capacitación incorporó el modelo gatekeeper, enfoque que prepara a personas clave de una comunidad para identificar señales de alerta, brindar una primera orientación y derivar oportunamente a quienes requieran apoyo especializado.

Acompañar la vida universitaria también implica contar con equipos preparados para reconocer señales de alerta, actuar oportunamente y activar redes de apoyo cuando un/a estudiante requiere orientación especializada. Con ese propósito, profesionales de la Dirección de Apoyo y Vida Estudiantil (DAVE) y de la Unidad de Apoyo y Seguimiento Estudiantil (UASE) participaron en una capacitación sobre el modelo gatekeeper, desarrollada los días 18 y 25 de mayo.

La actividad estuvo enfocada en entregar herramientas para la detección temprana de señales de alerta, el primer apoyo y la derivación oportuna a la red de salud mental. El material utilizado fue elaborado por el Ministerio de Salud (Minsal), específicamente por las profesionales Vania Martínez y Belén Vargas, especialistas en prevención del suicidio.

El modelo gatekeeper busca preparar a personas clave de una comunidad para identificar señales de alerta, entregar una primera orientación y derivar oportunamente a quienes requieran apoyo especializado. En este caso, las jornadas estuvieron a cargo de las relatoras Mónica Oyarzún, académica de la carrera de Terapia Ocupacional en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud (Famedsa), y Constanze Ihl, psicóloga de la DAVE, ambas certificadas previamente como entrenadoras gatekeepers por la Secretaría Regional Ministerial de Salud de la Región Metropolitana.

La capacitación se estructuró en torno al modelo DAS —detectar, apoyar y resguardar la seguridad—, eje central del enfoque gatekeeper que promueve el Minsal. Durante la primera sesión se trabajó en la comprensión general del fenómeno, las señales de alerta directas e indirectas, las herramientas para abrir conversaciones sobre el tema y las barreras frecuentes para la detección. En este bloque también se entregó formación en la escala de Columbia, instrumento utilizado para identificar niveles de riesgo.

La segunda se concentró en la generación de espacios de escucha y contención, la elaboración de planes de seguridad, la activación de redes de apoyo, las vías para facilitar el acceso a servicios de salud mental y el autocuidado de quienes cumplen un rol de acompañamiento.

Ambas instancias incorporaron ejercicios prácticos y simulaciones guiadas, de modo que las personas participantes pudieran aplicar lo aprendido en escenarios similares a los que enfrentan en su trabajo cotidiano con la comunidad estudiantil.

Una tarea comunitaria

La capacitación convocó al equipo de psicólogos/as de la DAVE —Ignacio Noriega, Taina Fernández, Daniela Leiva, Stephanie Bogado y Alejandra Zuleta—, junto con Gladys Rodríguez-Peña, terapeuta floral de la DAVE; Paula Durán, educadora diferencial de la UASE; Constanza Niripil, encargada de Asuntos Estudiantiles (i); Roxane Morales, encargada de Convivencia; y las trabajadoras sociales Loreto Cárcamo, Javiera Bórquez y Alexandra Miranda.

La instancia permitió reforzar una mirada interdisciplinaria del acompañamiento estudiantil, reconociendo que la prevención y el cuidado en salud mental requieren la articulación de distintos roles, saberes y espacios de contacto con el estudiantado.

La relevancia de esta capacitación se inscribe en la lógica que promueve el Minsal: entender la prevención como una tarea comunitaria, y no como una responsabilidad exclusiva de los equipos de psicología. Bajo este enfoque, quienes interactúan diariamente con estudiantes desde distintos roles dentro de la universidad pueden contribuir a identificar señales de alerta, entregar una primera orientación y derivar oportunamente.

Según el equipo organizador, este tipo de formación permite fortalecer la capacidad de respuesta institucional ante situaciones que requieren acompañamiento oportuno, además de contribuir a la construcción de una red de cuidado más amplia al interior de la comunidad universitaria.

Como próximo paso, la DAVE proyecta extender esta formación a las contrapartes de Asuntos Estudiantiles, con el propósito de fortalecer una red institucional de cuidado capaz de entregar respuestas oportunas y articuladas al estudiantado. Esta línea de trabajo se vincula con la formación integral que promueve la U. Central, al reconocer que el bienestar, la dignidad y el acompañamiento son condiciones relevantes para el desarrollo académico y personal de su comunidad.