U. Central consolidó tres años de evidencia sobre salud mental estudiantil

La tercera versión del estudio incorporó análisis con perspectiva de género e interseccional, y entregó nuevos insumos para orientar el acompañamiento integral del estudiantado.

La Dirección de Apoyo y Vida Estudiantil (DAVE), con la participación de la Unidad de Género y Diversidad (UGD) y el Grupo de Investigación en Salud Mental, Bienestar y Sociedad (Gisam) del Instituto de Investigación y Doctorado, presentó los resultados de la Radiografía de la Salud Mental Estudiantil. En su edición 2025, el estudio reunió la voz de estudiantes de pregrado de la sede Santiago y acumuló tres años de evidencia sostenida sobre el bienestar de la comunidad universitaria.

Una herramienta que busca escuchar y acompañar

Más que un diagnóstico puntual, la Radiografía de la Salud Mental Estudiantil es un instrumento institucional diseñado para escuchar de manera sistemática al estudiantado, identificar señales tempranas de malestar y orientar las acciones de acompañamiento de la Universidad Central de Chile. Su aplicación anual permite observar trayectorias, ajustar focos de intervención y poner a disposición de la comunidad información cualificada para la toma de decisiones.

La coordinadora de la Unidad de Apoyo Psicológico y Emocional de la DAVE, Pamela Pavat, valoró el análisis del estudio y destacó que permite observar la evolución de los resultados en el tiempo. Asimismo, relevó el intercambio entre distintas miradas, entre ellas género y diversidad, investigación psicológica y comunidad universitaria.

Una construcción técnica sólida y en constante revisión

El instrumento fue desarrollado en 2023 desde la propia DAVE y ha sido validado en cada nueva aplicación, en un proceso de mejora continua que en 2025 incorporó nuevas dimensiones de análisis.

El psicólogo y metodólogo a cargo del análisis, Rodrigo Molina, subrayó la solidez técnica acumulada durante estos tres años: «Todas las mediciones en que hemos aplicado este instrumento han mostrado un buen nivel de confiabilidad. Incluso hicimos análisis factoriales para ver cómo se comportaba en términos de validez del instrumento y ha resultado bueno».

El metodólogo agregó una nota personal sobre su vínculo con la institución: «Soy titulado de la misma universidad y, de alguna manera, también siento que estoy devolviendo la mano, porque todas estas herramientas técnicas con las que he sacado adelante el proyecto son herramientas que aprendí acá. Eso, para mí, es súper reconfortante».

La perspectiva de género: una mirada que la lectura agregada ocultaba

Uno de los principales aportes de esta tercera versión fue el análisis desagregado por género, desarrollado por la UGD, que permitió visibilizar brechas estructurales que la lectura general de los datos tendía a ocultar.

Mujeres y personas no binarias concentran los niveles más altos de malestar y de percepción negativa frente a las exigencias académicas, mientras que en los hombres aparece con fuerza la denominada paradoja de la masculinidad hegemónica: una menor sintomatología declarada que convive con mayores niveles de aislamiento y menor disposición a pedir ayuda. A ello se suma la pobreza de tiempo como barrera estructural para el autocuidado, especialmente entre estudiantes mujeres, quienes, según la encuesta, destinan menos horas a la actividad física y a espacios propios de descanso.

Legitimidad institucional: la DAVE como referente de apoyo

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la alta legitimidad de la DAVE entre quienes manifiestan algún grado de malestar: una mayoría declara disposición a recibir apoyo de esta unidad, lo que confirma a la U. Central como un espacio reconocido de cuidado y acompañamiento.

Las amistades, la familia y la pareja siguen siendo las principales redes de soporte afectivo, lo que invita a continuar fortaleciendo, en paralelo, los vínculos al interior de la casa de estudios.

Una mirada interunidades para los próximos pasos

El diálogo entre la DAVE, el Gisam y la UGD permitió tensionar los datos desde distintas perspectivas y construir una síntesis diagnóstica que reconoce tanto los síntomas visibles —malestar emocional, sobrecarga académica y aislamiento— como los determinantes estructurales que los sostienen: pobreza de tiempo, mandatos normativos de autoexigencia, roles de cuidado, empleo precario y autorresponsabilización afectiva.

Con tres ciclos consolidados, la Radiografía de la Salud Mental Estudiantil se afianza como una herramienta de gestión e investigación que orienta el acompañamiento integral del estudiantado y reafirma el compromiso de la U. Central con el bienestar de su comunidad.