La mejora continua, la inclusión y el seguimiento académico dejaron de ser solo conceptos asociados a procesos de acreditación para convertirse en soluciones concretas desarrolladas desde las propias facultades de la Universidad Central de Chile. Ese fue uno de los principales ejes de la ceremonia realizada el pasado martes 5 de mayo por la Dirección de Aseguramiento de la Calidad (DAC), instancia en la que el cuerpo académico y equipos de investigación presentaron los resultados de la segunda convocatoria 2025 de proyectos de innovación e investigación institucional ante autoridades, académicos/as, estudiantes y funcionarios/as.
Durante la actividad, el director de Aseguramiento de la Calidad, Dr. Jorge Ulloa Plaza, explicó que estos fondos concursables surgieron en 2024 como parte de la implementación del Sistema Interno de Aseguramiento de la Calidad (SIAC), con el propósito de impulsar soluciones nacidas desde las propias comunidades académicas y articuladas con las necesidades reales de las carreras y programas.
En ese contexto, destacó que las iniciativas adjudicadas incorporan obligatoriamente la participación estudiantil y apuntan a generar productos concretos, como plataformas, modelos de seguimiento, manuales metodológicos y publicaciones académicas. Al respecto, señaló que «lo que buscamos es que estos proyectos sean capaces de contribuir a los procesos de aseguramiento de la calidad de las unidades académicas, de sus carreras y programas, pero también demostrar que ese trabajo es coherente con el Proyecto Educativo Institucional y con el Plan Estratégico Corporativo de la Universidad Central».
Asimismo, enfatizó que uno de los principales desafíos institucionales es avanzar hacia una cultura de calidad integrada al trabajo cotidiano de la comunidad universitaria. «El desafío final es generar una cultura de calidad dentro de la Universidad. Que esto deje de verse como algo que aparece cada tres o cuatro años solamente porque viene un proceso de acreditación, y se comprenda que detrás existe un trabajo permanente de articulación y mejora institucional», expresó.
Innovación aplicada a los procesos formativos
La primera exposición estuvo a cargo de la académica Karla Rivera Aguilera, de la carrera de Pedagogía en Educación Diferencial de la sede Región de Coquimbo, junto a Maritza de la Roza Contreras, directora del Postítulo de Especialización en Dificultades en el Desarrollo del Lenguaje, quienes compartieron los avances del proyecto «Implementación de un sistema de evaluación por competencias en la formación inicial docente de Educación Diferencial». La iniciativa surgió a partir de las brechas identificadas entre el enfoque por competencias declarado en el plan formativo y los mecanismos utilizados para evaluar progresivamente el desarrollo del perfil de egreso del estudiantado.
Las investigadoras explicaron que el proyecto permitió analizar el 100 % de las competencias y resultados de aprendizaje asociados a la carrera, además de desarrollar un modelo estructurado de seguimiento y gestión curricular organizado por ciclos formativos. La propuesta incorporó analítica de datos e inteligencia artificial para sistematizar evidencias evaluativas, fortalecer la trazabilidad del proceso formativo y apoyar decisiones académicas basadas en evidencia.
Posteriormente, el académico Alejandro Sanhueza Olave, de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura (Finarq), expuso la experiencia desarrollada a través del proyecto «Plataforma de seguimiento al proceso de autoevaluación (PS-PAE)», iniciativa enfocada en el desarrollo de una herramienta tecnológica destinada a centralizar evidencias, alertas y procesos vinculados con la acreditación institucional.
Durante su exposición, explicó que la propuesta surgió ante la necesidad de superar la fragmentación de información y fortalecer los mecanismos de seguimiento de los procesos de autoevaluación. En este contexto, detalló que la plataforma permite automatizar tareas, monitorear avances y mejorar la trazabilidad de documentos y evidencias, facilitando así la gestión institucional y el control de cumplimiento de plazos. Asimismo, destacó que el proyecto incorporó a estudiantes en el desarrollo del software, promoviendo experiencias formativas vinculadas a desafíos reales de la U. Central.
Inclusión, seguimiento estudiantil y gestión basada en evidencia
La tercera exposición estuvo a cargo de la académica Macarena Silva Escobar, de la carrera de Trabajo Social en la Facultad de Derecho y Humanidades (Facdeh), quien abordó los principales hallazgos del proyecto «Instituciones que transforman: implementación del criterio 7 en la convivencia, inclusión, género y diversidad universitaria», orientado a evaluar la aplicación de este estándar de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) en la U. Central y a fortalecer los mecanismos institucionales de articulación, monitoreo y evaluación en estas materias.
La trabajadora social explicó que el estudio contempló revisión documental, entrevistas semiestructuradas y encuestas aplicadas a estudiantes de distintas carreras, permitiendo identificar brechas en transversalización, coordinación entre unidades y sistematización de indicadores. A partir de ese diagnóstico, el equipo desarrolló una matriz orientada al monitoreo institucional y a la toma de decisiones basada en evidencia, con el propósito de avanzar hacia una institucionalidad más integrada en materias de género, diversidad, inclusión y convivencia universitaria.
El cierre de las exposiciones estuvo a cargo de la ingeniera Paulina Cañas Rojas, también de la Finarq, quien dio a conocer los resultados del proyecto «Plataforma de seguimiento integral estudiantil Advance basada en SharePoint y sistemas asociados», iniciativa orientada al desarrollo de un panel académico capaz de integrar información curricular, monitorear trayectorias formativas y detectar tempranamente riesgos de rezago o deserción en programas Advance.
La investigadora explicó que la herramienta articula datos provenientes de SmartCampus y registros curriculares, permitiendo visualizar avances académicos, asignaturas reprobadas, procesos de titulación y alertas críticas para el acompañamiento estudiantil. Asimismo, detalló que el sistema fue desarrollado mediante metodologías ágiles y diseño centrado en el usuario, incorporando funciones de trazabilidad, seguimiento y priorización de casos, con potencial de escalabilidad hacia otras carreras y programas de la U. Central.
Proyección institucional y trabajo colaborativo
Al cierre de la jornada, el decano de Facdeh, Rafael Pastor Besoain, valoró la relevancia institucional del proyecto presentado por la profesora Silva, subrayando especialmente su vínculo con inclusión y género, ámbitos que identificó como principios rectores del Proyecto Educativo Institucional (PEI). En esa línea, señaló que «para la Facdeh es especialmente significativo que este fondo esté asociado a un criterio tan relevante como el de inclusión y diversidad, porque son temas que forman parte del sello y de los principios que orientan el PEI».
Asimismo, destacó el trabajo encabezado por la académica responsable de la iniciativa, afirmando que «este tipo de proyectos demuestra cómo las facultades también pueden contribuir activamente al fortalecimiento institucional desde sus propias disciplinas y experiencias».
Por su parte, el decano de la Finarq, Uwe Rohwedder Gremler, destacó el carácter transversal y escalable de los proyectos desarrollados desde la Facultad, enfatizando que este tipo de herramientas no solo aporta a futuros procesos de acreditación, sino también al fortalecimiento de la gestión académica cotidiana. En ese sentido, señaló que «contar con plataformas de seguimiento propias nos permite monitorear paso a paso los estados de avance y comprender mejor la progresión estudiantil».
Asimismo, relevó especialmente el aporte de las iniciativas orientadas a programas Advance y modalidades no presenciales, indicando que este tipo de estudiantado presenta dinámicas distintas a las de la formación tradicional. «Aquí hablamos de estudiantes que muchas veces no vienen físicamente a la Universidad, por lo que disponer de herramientas de seguimiento resulta fundamental para entender sus trayectorias y visualizar oportunamente sus resultados y necesidades de apoyo», afirmó.
En ese contexto, el director de la DAC destacó además que el crecimiento de la convocatoria no se ha reflejado únicamente en el financiamiento, sino también en la maduración de las investigaciones y en la consolidación de las líneas de trabajo impulsadas equipos académicos y estudiantiles. «Lo más relevante es que ha escalado la profundidad de la investigación. Las primeras veces ni nosotros sabíamos muy bien qué era lo que queríamos, y probablemente quienes postularon tampoco», afirmó, señalando que actualmente existen equipos que ya avanzan hacia segundas etapas de proyectos iniciados en convocatorias anteriores.
Asimismo, subrayó el impacto que este tipo de iniciativas tiene en los procesos de acreditación institucional y en la construcción de una universidad capaz de analizar críticamente sus propios procesos y generar conocimiento aplicable a distintas áreas del quehacer académico. «Esto muestra una universidad que se está pensando a sí misma a partir del aseguramiento de la calidad. Identifica sus propios problemas, genera soluciones y produce conocimiento que después puede ser transferido a otras carreras y unidades», sostuvo.
Finalmente, relevó el carácter colaborativo de los proyectos desarrollados durante la convocatoria, destacando la disposición de los equipos académicos para compartir herramientas y aprendizajes con otras áreas de la institución.
La actividad evidenció que el aseguramiento de la calidad no depende únicamente de indicadores o procesos de acreditación, sino también de la capacidad de las comunidades universitarias para transformar desafíos institucionales en soluciones concretas, colaborativas y con sentido público. Desde distintas disciplinas y facultades, los proyectos presentados reflejaron una convicción compartida: construir una universidad más articulada, inclusiva y comprometida con el desarrollo integral de su estudiantado, fortaleciendo una cultura académica basada en la colaboración, la evidencia y el mejoramiento permanente.




















