La Universidad Central de Chile inauguró su año académico 2026 en una ceremonia realizada el jueves16 de abril en el Aula Magna Fundadores, que convocó a autoridades, cuerpo académico, estudiantado e invitados especiales, en una instancia que puso en el centro la reflexión sobre el sentido de la formación universitaria en un escenario de transformaciones profundas.
En su intervención, el rector Santiago González Larraínsituó el inicio del periodo académico como un momento de proyección institucional, señalando que «hoy no solo abrimos un calendario de actividades, sino que renovamos un compromiso profundo con el conocimiento, la formación integral y el desarrollo de nuestra sociedad. Cada comienzo trae consigo expectativas, desafíos y oportunidades que nos invitan a proyectar lo aprendido hacia nuevos horizontes».
El rector subrayó que la universidad debe entenderse como un espacio que trasciende la formación técnica, afirmando que «la universidad no es únicamente un lugar donde se adquieren conocimientos profesionales, es ante todo un espacio de encuentro entre ideas diversas, de diálogo respetuoso y de construcción colectiva, donde se forman no solo especialistas, sino también ciudadanos críticos, éticos y comprometidos con su entorno».
En esa línea, advirtió sobre el contexto en que se desarrolla la educación superior, indicando que «vivimos tiempos complejos, marcados por cambios acelerados, avances tecnológicos y desafíos globales que exigen respuestas creativas y responsables. En este contexto, nuestra labor como institución educativa cobra aún más relevancia, debiendo generar conocimiento pertinente y contribuir activamente al bienestar de la sociedad».
Asimismo, proyectó los desafíos institucionales para el periodo, destacando que «el año 2026 marca un punto de inflexión para nuestra Universidad, en el que iniciamos el camino que nos llevará desde una acreditación avanzada hacia una acreditación de excelencia, con una comunidad fortalecida, una oferta académica amplia y un proyecto educativo renovado».
Junto con ello, relevó el carácter transformador del nuevo Proyecto Educativo Institucional, señalando que este «representa el corazón de nuestra Universidad, al poner al estudiante en el centro de nuestro actuar y reflejar el compromiso con una educación transformadora, inclusiva y de excelencia».
Formación, conocimiento y cambio de época
La ceremonia tuvo como eje la clase magistral del Premio Nacional de Ciencias de la Educación 2025, Juan Enrique Casassus, quien desarrolló una reflexión sobre las transformaciones que atraviesa la educación superior en el contexto actual, marcado por la expansión del conocimiento digital, la inteligencia artificial y los cambios en la experiencia humana.
Durante su exposición, el académico planteó que la universidad enfrenta hoy un desafío estructural que redefine su sentido, señalando que «si el conocimiento hoy circula en múltiples plataformas digitales y está disponible en todas partes, entonces la universidad ya no puede definirse solo por el acceso al conocimiento. La pregunta ya no es qué información entrega, sino qué tipo de persona forma».
A partir de este punto, advirtió que los cambios actuales no corresponden a una evolución gradual, sino a una transformación de mayor profundidad, indicando que «si cambia el conocimiento, cambia el poder y cambia la idea misma del ser humano, entonces no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época».
El expositor abordó también las tensiones que enfrentan las nuevas generaciones, señalando que «hoy un estudiante puede acceder a más información en un día que lo que una persona hace cincuenta años podía acceder en toda su vida, y sin embargo nunca había sido tan difícil responder preguntas básicas como quién soy, qué quiero hacer y hacia dónde voy».
En esa línea, sostuvo que el desafío de la universidad no puede limitarse a la transmisión de contenidos, afirmando que «si las máquinas pueden procesar información mejor que nosotros, entonces la tarea de la universidad no puede ser simplemente transmitir conocimiento, sino formar personas capaces de orientarse ética y humanamente en un mundo incierto y complejo».
Asimismo, el académico enfatizó que el sentido de la educación superior en este escenario se vincula directamente con su capacidad de aportar a la sociedad, concluyendo que «el futuro no va a depender solo de lo que sepamos, sino de lo que seamos capaces de hacer con lo que sabemos».
En el marco de la ceremonia, el rector Santiago González Larraín, junto al presidente de la Honorable Junta Directiva, doctor Patricio Silva Rojas, hicieron entrega de un reconocimiento al académico invitado, consistente en el grabado «Iglesia de los Sacramentinos», del artista visual Álvaro Bindis, como expresión de valoración a su trayectoria y a su aporte al desarrollo de la educación en Chile y América Latina.
Como parte del programa, la música se incorporó como una expresión significativa del encuentro entre formación académica y cultura, a través de la presentación del pianista Roberto Bravo, connotado intérprete de trayectoria internacional y profesor titular de la cátedra «Música y Poesía» de la U. Central, quien se presentó junto a la soprano chilena Andrea Cárdenas.
La inauguración del año académico 2026 se proyecta así como un hito que reafirma el compromiso de la U. Central con una formación integral, en la que el conocimiento se articula con la reflexión crítica, la experiencia humana y la comprensión de los desafíos contemporáneos.














