Entre el 8 y el 10 de abril, la carrera de Ingeniería Civil en Minas de la Universidad Central de Chile desarrolló una capacitación técnica en ingeniería de vibraciones aplicadas a tronadura de roca, instancia que puso el foco en la formación práctica y en la articulación con la industria minera.
La actividad, realizada en el auditorio VK1, reunió a estudiantes de último año con expertos del sector, en una jornada intensiva que combinó contenidos teóricos con ejercicios aplicados. El objetivo fue fortalecer competencias en medición, análisis e interpretación de vibraciones generadas por voladura, aportando herramientas para optimizar diseños de perforación y tronadura mediante el uso de instrumentación especializada y modelos predictivos.
El curso fue liderado por Pedro Collado Quinteros, director y fundador de Blast Up, quien destacó la necesidad de acortar la brecha entre el conocimiento académico y su aplicación en terreno. “Instancias como esta demuestran que la transferencia de conocimiento entre industria y academia no solo es necesaria, sino urgente. La ingeniería de vibraciones aplicada a la voladura es clave para avanzar hacia operaciones más seguras, eficientes y controladas”, señaló.
Durante las jornadas, los estudiantes trabajaron con equipos como sismógrafos y geófonos, además de software especializado para el procesamiento de datos. Este enfoque permitió desarrollar habilidades en adquisición de información y análisis técnico en condiciones similares a las que enfrentarán en el ejercicio profesional.
Uno de los aspectos más valorados fue la participación de empresas del sector, entre ellas Geoblast y Austin Powder, junto con representantes de DNA Group provenientes de Brasil, quienes aportaron con experiencia en terreno, casos reales y estándares internacionales. Esta interacción permitió enriquecer la comprensión de los desafíos actuales de la minería y contrastar los contenidos académicos con prácticas de la industria.
Desde el ámbito profesional, Francisco Aldunate, ingeniero de asistencia técnica en tronaduras de Austin Powder, subrayó el impacto de estas instancias en la formación temprana: “El control de vibraciones no es solo un aspecto técnico, es un compromiso con la seguridad, el entorno y la calidad de nuestros diseños. Este tipo de jornadas permite alinear criterios y fortalecer buenas prácticas desde etapas tempranas”.
En la misma línea, Nicolás Sepúlveda, ingeniero en entrenamiento de Geoblast, valoró el carácter aplicado de la experiencia. “Participar en esta actividad fue una gran oportunidad para ver cómo los conceptos técnicos se aplican directamente en terreno. Poder trabajar con instrumentación real y analizar datos concretos marca una gran diferencia en nuestra formación”, comentó.
Desde la academia, el coordinador de la actividad y académico de la Universidad Central de Chile, Alejandro Gutiérrez, enfatizó el rol de estas iniciativas en el proceso formativo. “Como academia, nuestro desafío es formar profesionales preparados para enfrentar problemas reales. Integrar a la industria en este proceso permite entregar una formación más completa, aplicada y alineada con las necesidades actuales del sector minero”, indicó.
La experiencia también fue valorada por los propios estudiantes. Denisse Moya, alumna de último año de Ingeniería Civil en Minas de la Universidad Central de Chile, destacó el equilibrio entre teoría y práctica. “Fue una muy buena experiencia, ya que el curso combinó de forma clara la teoría con actividades prácticas que facilitaron el aprendizaje. Destaco especialmente el uso de geófonos, que permitió entender de manera concreta cómo se comportan las vibraciones. Además, el uso de software especializado aportó una visión más aplicada al trabajo en terreno”, afirmó.
Con este tipo de iniciativas, la carrera de Ingeniería Civil en Minas refuerza su enfoque formativo orientado a la práctica y a la vinculación efectiva con el entorno profesional, generando espacios donde el aprendizaje se construye desde la experiencia directa y el trabajo colaborativo con la industria.


