Columna: Día Mundial del Glaucoma

Por Gabriel Garay Sanchez

Académico de Tecnología Médica de la U.Central

Cada 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Glaucoma con el fin de concientizar sobre la importancia de prevenir esta “enfermedad silenciosa”, la principal causa de ceguera a nivel global.

El glaucoma constituye un grupo de enfermedades que lesionan el nervio óptico, principalmente a causa de elevaciones persistentes de la presión intraocular. Estas lesiones, una vez que se generan, dificultan la transmisión de las imágenes desde la retina hasta el cerebro. Lo más alarmante es que, en muchos casos, la progresión de la enfermedad ocurre sin dolor y sin signos perceptibles hasta etapas avanzadas.

El impacto sobre la salud visual es profundo: el campo visual se reduce de manera progresiva, comúnmente desde la periferia hacia el centro, y sin tratamiento puede culminar en ceguera irreversible. Esta pérdida gradual configura una enfermedad silenciosa que muchas personas desconocen hasta que la afectación visual es mayor.

Desde el punto de vista social y humano, la disminución visual no solo merma la calidad de vida del individuo afectado, sino que también genera una carga emocional y económica para las familias y el sistema de salud. La prevención y la detección temprana no son opciones: son imperativos éticos y sanitarios.

El sistema de salud chileno se ha fortalecido con la creación de Unidades de Atención Primaria Oftalmológica al interior de las comunas, ya que los tecnólogos médicos que las gestionan, han tenido un rol fundamental en la detección precoz de esta enfermedad. No obstante, los esfuerzos institucionales deben articularse con una sociedad informada y activa. El rol de las familias, las organizaciones civiles y los entornos educativos es fundamental para multiplicar el alcance de estas políticas y asegurar una cultura de cuidado visual sostenida.

Entre las principales recomendaciones para detectar esta enfermedad se cuentan: pedir que tomen la presión intraocular e inspección del nervio óptico, acudir a consulta con profesional calificado idealmente a partir de los 40 años de edad, y conocer el estado de la salud visual de familiares (ascendencia), ya que si existe un padre/madre o abuelo/abuela que tuvo discapacidad visual o directamente  diagnosticado de Glaucoma, hay más probabilidad de contraer la enfermedad.  

El glaucoma nos recuerda que el cuidado de la salud visual trasciende el ámbito clínico: es un acto de responsabilidad colectiva, una expresión de solidaridad intergeneracional y un compromiso con la dignidad humana. Cada examen preventivo, cada consulta oportuna y cada conducta saludable no solo protege nuestros ojos, sino que también fortalece la mirada de nuestra comunidad hacia un futuro más consciente.